El economista jefe del Banco Mundial, Carlos Végh. Foto: EFE
La previsión del Banco Mundial es que América Latina y el Caribe crezcan un 1.2 por ciento este año y un 2.3 por ciento en 2018.
Si bien es cierto que los países de la región todavía necesitan hacer ajustes fiscales para adaptarse a la nueva realidad tras la bonanza de los commodities, muchos países tienen razón en hacerlo gradualmente y así evitar una nueva recesión"...
Carlos Végh, economista jefe del Banco Mundial

El Banco Mundial llamó a los países de América Latina a resolver la encrucijada en la que se encuentran respecto a la política monetaria de forma que puedan apoyar el crecimiento sin arriesgar los logros obtenidos en la batalla contra la inflación.

En un informe al respecto presentado en Washington por Carlos Végh, el economista jefe para América Latina, el organismo apunta la independencia de los bancos centrales, unos niveles bajos de dolarización y credibilidad en los mercados como puntos fundamentales para la resolución del dilema de la política monetaria.

"Si bien es cierto que los países de la región todavía necesitan hacer ajustes fiscales para adaptarse a la nueva realidad tras la bonanza de los commodities, muchos países tienen razón en hacerlo gradualmente y así evitar una nueva recesión", dijo Végh.

"Esto naturalmente tiende a poner más de la carga sobre la política monetaria para ayudar a reactivar la economía", añadió.

La previsión del Banco Mundial es que América Latina y el Caribe crezcan un 1.2 por ciento este año y un 2.3 por ciento en 2018. En esta última cifra difiere del Fondo Monetario Internacional (FMI), que el martes cifró en un 1,9 por ciento el aumento del PIB que espera para el año que viene en la región.

La recuperación, según el Banco Mundial, estará liderada por un repunte en Argentina y Brasil. Sus pronósticos de crecimiento para estos dos países difieren también en algún caso de los del FMI.

El economista jefe del Banco Mundial, Carlos Végh. Foto: EFE

El Banco Mundial pronostica un avance del PIB brasileño del 0.7% para este año (lo mismo que el FMI) y del 2.3% para 2018 (frente al 1.5% del FMI). Para Argentina prevé un crecimiento del 2.8% este año (frente al 2.5% del FMI) y del 3.0% el que viene (frente al 2.5% del FMI).

Los países industrializados pueden reducir las tasas de interés para estimular la economía sin preocuparse por la depreciación de su moneda, el aumento de la inflación o la inestabilidad macroeconómica.

Sin embargo, la política contracíclica no es una opción tan fácil en la región de América Latina y el Caribe porque aunque aumentar las tasas de interés en tiempos malos ayuda a prevenir la depreciación de la moneda y a mantener la inflación bajo control, también debilita la economía en última instancia, señala el informe, que pone como prueba que varios países de América del Sur siguen siendo procíclicos.

Los países de América Latina y el Caribe han sido tradicionalmente procíclicos, ya sea debido a presiones políticas para elevar el gasto durante los tiempos de bonanza o por falta de acceso a capitales internacionales en los momentos difíciles.

Muchas veces esto llevó a una mayor deuda pública y déficits fiscales, así como a una menor calificación crediticia.

En respuesta a la crisis financiera global de 2008, países como Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay y Perú comenzaron a aumentar el gasto público o bien a bajar los impuestos en un intento por estimular la economía.