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Los felinos lo ganaban con doblete de Enner Valencia, pero un remate en los minutos finales hizo que cambiaran las circunstancias

América y Tigres dividieron puntos en un gran juego de futbol en el Estadio Azteca.

Fue un 2-2 que dejó un buen sabor de boca a los asistentes, que no respetaron el llamado a frenar el grito homofóbico, pero no se cansaron de alentar durante los 90 minutos. 

Ambos equipos venían de grandes victorias y querían mantener la buena racha en el Apertura 2017. 

Tigres fue muy superior al América en los primeros minutos y tuvo algunas llegadas de peligro que fueron interceptadas por Agustín Marchesín o la defensa. 

Damm, Jesús Dueñas y Lucas Zelarayán habían dado avisos contundentes de que el primer gol sería de los originarios de Monterrey, incluso les anularon un gol. 

Enner Valencia anotó su cuarto gol del torneo por la vía penal, luego de que Jürgen Damm fuera derribado en los linderos del área, en una falta dudosa. 

El ecuatoriano cobró al centro aprovechando que Marchesín se movió para adivinar el disparo. 

América empató el encuentro casi al finalizar el primer tiempo, cuando William Da Silva remató de izquierda aprovechando una desconcentración de la defensa. 

En la segunda mitad, el América tuvo más oportunidades y logró emparejar las acciones, sin poder reflejarlo en el marcador. 

Al minuto 70, una jugada por la banca izquierda terminó en un potente riflazo de Enner Valencia, que logró su doblete y le daba la victoria momentánea a los felinos.

Pero la felicidad no duraría mucho y a cuatro minutos de terminar el encuentro, Alejandro Díaz consiguió el gol del empate para la felicidad del Estadio Azteca que explotó tras la anotación.

En un tiro de esquina, un remate fue dejado en el área chica, y Díaz aprovechó para vencer a Nahuel Guzmán.  

En los minutos finales los Tigres tuvieron un vertiginoso ataque que pudo darles la victoria pero sus remates pasaron por encima del marco americanista.

Las Águilas tuvieron la última oportunidad de anotar pero el balón se fue desviado y el silbante dio por terminado el encuentro.