El tema. El libro causa polémica porque la autora no tiene idea sobre el tema tan delicado como lo es la migración.
Lectores y autores debaten sobre la novela de Jeanine Cummins que ha sido criticada por tergiversar la experiencia de los migrantes

El libro ‘American Dirt’, de la estadounidense Jeanine Cummins, ha despertado una gran polémica en Estados Unidos porque, según algunos críticos pretende ser un retrato de la dura experiencia migrante rumbo a la tierra prometida y es, en realidad, un libro colmado de estereotipos, prejuicios e inexactitudes, incluso, racista. 

A pesar de que su lanzamiento tuvo una gran campaña de promoción y fue recomendado por el Club de Lectura de Oprah Winfrey, una de las personas más influyentes de ese país, así como por celebridades como Yalitza Aparicio y Salma Hayek, quien, por cierto, se retractó días después cuando la controversia alcanzó su punto más alto.

De acuerdo con diversas agencias informativas, el libro está entre los 20 más vendidos de Amazon y en algunas listas incluso ha alcanzado el primer lugar en EU. 

Su recepción no ha sido sólo crítica, también ha generado el apoyo de escritores como Stephen King, quien lo calificó como extraordinario, y de la escritora chicana Sandra Cisneros, quien lo catalogó como ‘una gran novela’ y advirtió que los lectores son libres para elegir leer o no la historia que propone Cummins,  apoyo que ha sido condenado en redes sociales, donde algunos la han acusado de traicionar a la población latina. 

‘American Dirt’, cuya traducción para el mercado hispano saldrá próximamente como ‘Tierra Americana’, cuenta la historia de la vendedora de libros Lydia Quijano Pérez, quien decide huir a Estados Unidos con su hijo Luca, de ocho años, en el temido tren La Bestia, como muchos otros inmigrantes, luego de que un cartel de drogas asesinara a más de una de docena de miembros de su familia durante una fiesta de 15 años. Entre las víctimas estaba su marido, un periodista que había escrito un perfil sobre el líder del cartel.

La primera en lanzar un dardo al corazón de la novela escrita por Cummins, nacida en España —debido a que su padre se encontraba en aquel país siendo marino de  Estados Unidos—, fue la escritora y artista chicana Myriam Gurba, quien escribió el artículo: ‘Pendeja, no eres Steinbeck: mi bronca con la falsa literatura de justicia social’. 

“Lydia experimenta conmoción tras conmoción cuando se enfrenta a las realidades de México, realidades que no sorprenderían a un mexicano. 

“¡Lydia se sorprende al enterarse de que algunos centroamericanos emigran a Estados Unidos a pie! ¡Lydia se sorprende al enterarse de que los hombres violan a las mujeres migrantes que se dirigen a Estados Unidos! ¡Lydia se sorprende al enterarse de que la Ciudad de México tiene una pista de patinaje sobre hielo!,” señaló de manera mordaz Myriam Gurba.

Las reflexiones

Poco a poco, más escritores han dado sus visiones de ‘American Dirt’ y coinciden en que uno de los problemas más grandes es su gran campaña de difusión y promoción que no han tenido otros libros con temática migratoria. 

“American Dirt es no sólo que está mal escrito, es irresponsable porque su autora no tiene idea acerca de un tema tan delicado como la migración y la violencia en México porque presenta a México como un país violento y a Estados Unidos como un oasis de salvación.

“El apoyo que ha tenido es absurdo, es un fenómeno inimaginable para el medio de la literatura mexicana, y ha sido apoyado por el Club de Oprah, sello con el que más libros se venden en el mundo. Se ha promocionado como un libro definitivo sobre la experiencia migratoria en México, la propia autora ha dicho que su intención fue darle voz a las masas anónimas de piel café”, sostiene Ignacio Sánchez Prado, profesor de español, estudios latinoamericanos, estudios de cine y medios de comunicación.   

Por su parte, el poeta, traductor y autor mexicoamericano David Bowles ha sido uno de los más críticos de la obra de Cummins y ha sostenido que la autora abusa de imágenes dramáticas. 

“Para mí, el problema no es con Cummins, los escritores son libres de escribir lo que quieran, lo que les salga del corazón; el tema es que nos han querido vender la idea de que se trata de un libro que nos abrirá la mente y el corazón. La misma Oprah dijo que ella sabía de historias de migrantes latinos, pero que fue la obra de Cummins la que realmente le brindó un panorama de la migración, esto es una barbaridad, creo que necesitamos discutir sobre esto, no podemos perder de vista que se trata de una ficción”, sostiene.  

De acuerdo con el escritor Alberto Chimal, quien escribió la columna ‘American Dirt o cómo parecer de México y triunfar en la vida’, en Literal Magazine, asegura que los estereotipos de la novela son peligrosos en un contexto de virulencia racista en EU  en la era Trump. 

“Es una novela que no contribuye al entendimiento del fenómeno, por el contrario, lo reduce a lugares comunes, a visiones distorsionadas. Se anunció que la editorial canceló la gira de promoción porque teme por la seguridad de la escritora, otra vez juegan con la idea de la violencia del mexicano. Hay cosas muy complejas que se están discutiendo, por ejemplo, la escritora chicana Silvia Moreno-García escribió en redes sociales que en más de una ocasión le han dicho que su nombre en castellano va en contra de sus posibilidades de venta. Entonces ¿cómo se vende un libro con tema latino? Pues parece que se vende si lo escribe alguien que se apellide Cummins o Smith. Estos prejuicios están presentes todo el tiempo”. 

El crítico literario y escritor Geney Beltrán considera que la polémica responde a que se trata de un libro de corte realista con denuncia social, sobre una realidad muy sensible, como la migración y la violencia de un país como México. 

“El artista nunca ha tenido una libertad creativa absoluta, al pretender idealizar una libertad total se comete un error. 
El temor de que la libertad creativa hoy en día esté sometida por la corrección política es una visión limitada del fenómeno, es decir, un escritor jamás escribe en el limbo, está inmerso en un contexto social que lo define. La literatura no está para ratificar las injusticias de una sociedad sino para cuestionarlas.

“El problema con las representaciones estereotipadas en una obra de ficción tiene que ver con el hecho de que parecería que, en este caso, está colaborando con una situación de injusticia que enfrentan los migrantes. 

“El escritor con ciertos privilegios no tiene temas prohibidos, un escritor blanco puede hablar de los migrantes, tiene ese derecho, pero la pregunta es cómo ejerce ese derecho. 

“El escritor privilegiado tiene que tomar conciencia de su privilegio y de los sesgos cognitivos que ese privilegio le ha dejado en su forma de ver la realidad. Si un escritor privilegiado hace ese ejercicio creo que sus representaciones literarias serán más poderosas porque estarán acompañadas de la sensibilidad, de la capacidad de ponerse en los pies de otros seres humanos. La sensibilidad es una forma del talento”, dice.

La editorial Flatiron Books reconoció recientemente haber cometido ‘errores graves’ en la manera en que promocionó la novela, como asegurar que es un retrato ‘de la experiencia migrante’ y hacer un lanzamiento con una gala que tuvo adornos con alambres de púas.

“Empiezo a entender todo y a asimilarlo. Les aseguro que se trata de una novela bien intencionada. No me imagino escribir otro libro de nuevo, no puedo ver más allá de este momento por ahora, comentó Cummins —de ascendencia puertorriqueña—, quien ha publicado tres libros antes y trabajó en Penguin Ramdom House”. 

El UNIVERSAL