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Sigue la alianza “Juntos Hagamos Historia” tendencia triunfadora en elecciones de América Latina

Hace pocas semanas, Andrés Manuel López Obrador, candidato de Morena a la Presidencia de la República, sorprendió a los analistas al aliarse con el conservador Partido Encuentro Social (PES).

Sí. El PES se unió al Partido del Trabajo y a Morena en la alianza “Juntos Hagamos Historia” que abandera a AMLO en su tercer intento para llegar a despachar en Palacio Nacional.

El 20 de febrero pasado las referencias bíblicas y expresiones religiosas –v.gr. “república amorosa”–, marcaron la toma de protesta del tabasqueño como candidato presidencial del PES.

Hugo Eric Flores Cervantes, dirigente nacional del partido, se refirió a López Obrador citando el libro de Josué: “Usted para nosotros es Caleb a punto de conquistar el Monte Hebrón”, exclamó.

En respuesta, AMLO prometió procurar el bienestar del alma, el amor al prójimo, la búsqueda de la felicidad y, para rematar, anunció que impulsaría una “Constitución moral”.

En su discurso como candidato de Encuentro Social, López dijo que “Jesucristo es amor” y citó al Mesías cuando declaró: “Dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. 

La mención surgió porque tras las menciones religiosas que realizó, el fundador de Morena aseveró que tales referencias no lesionaban su interpretación de “estado laico”. 

Así se oficializó la unión del PES –opuesto a los matrimonios de personas del mismo sexo, a que esas parejas adopten niños y al aborto legal– con los izquierdistas PT y Morena. 

Pero esa alianza imposible toma sentido a la vista de los buenos resultados obtenidos por la integración de agrupaciones religiosas y partidos en elecciones en Latinoamérica. 

CANDIDATOS CELESTIALES

Un nuevo protagonista ha irrumpido en los recientes comicios celebrados en América Latina, el conservadurismo religioso. Pero no es el histórico protagonismo de la Iglesia Católica en la zona…

Como el caso de Andrés Manuel López Obrador, en la actualidad, cada vez es más y más evidente la activa participación electoral de sorpresivos e influyentes grupos evangélicos en Iberoamérica.

Tan reciente como el 4 de febrero pasado, el predicador evangélico Fabricio Alvarado ganó la primera vuelta de los comicios presidenciales en Costa Rica, y ahora va por el triunfo en abril. Así, el candidato conservador del movimiento de Restauración Nacional (RN) se enfrentará en la segunda vuelta al oficialista Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana (PAC). Compitieron 13.

“Las iglesias evangélicas protestantes, que por estos días se encuentran en casi cualquier vecindario en América Latina, están transformando la política como ninguna otra fuerza”.

Tras señalar lo anterior, The New York Times detalla en un reportaje: “Le están dando a las causas conservadoras —en especial a los partidos políticos— un nuevo impulso y nuevos votantes”.

Por siglos, en América Latina cristianismo era sinónimo de catolicismo. Brasil y México son los dos países con más católicos en el planeta. Aquí, nada la desafiaba en materia de religión. Hasta ahora.

Hoy por hoy los evangélicos constituyen casi el 20 por ciento de la población en el subcontinente, muy por encima del 3 por ciento registrado hace 60 años, apenas el lapso de una generación. Costa Rica es un botón de muestra. Los contendientes punteros comparten, además del apellido, su experiencia profesional: son periodistas, pero chocan en el tema del conservadurismo religioso.

El predicador, de 43 años, representa a los “defensores de los valores cristianos” y su adversario, de 38, abanderó al sector progresista que aprueba el matrimonio de personas del mismo sexo. Los resultados en las urnas demostraron el peso de la tradición religiosa en Costa Rica. Una tradición que es más visible, con su propia dinámica y características, en otros países americanos.

El país centroamericano volverá a las urnas el 1 de  abril para elegir a su presidente. Alvarado, también excantante de música religiosa, es el favorito, ¿por qué?, preguntan los analistas.

Al inicio de 2017 la campaña para elegir Presidente de Costa Rica transcurría normalmente, similar a otras contiendas, pero el 9 de enero, a tres semanas de los comicios, hubo una vuelta de tuerca.

Ese día la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recomendó garantizar los matrimonios entre personas del mismo sexo en Costa Rica y en otros 11 países latinoamericanos.

La medida encendió los ánimos en el país que, curiosa coincidencia, es la sede de la CIDH; pero además, el impacto de la polémica movió por completo el escenario electoral frente a lo esperado.

Costa Rica tiene un debate intenso porque el Ministerio de Educación Pública (MEP) implementará este 2018 una nueva materia en primaria y secundaria, recuerda el portal BBC Mundo.

“Se llama ‘Educación para la afectividad y sexualidad integral’, y abordará temas como el placer y bienestar personal, derechos de poblaciones LGBTI y relaciones libres de violencia, entre otros”.

Las iglesias católica y evangélicas rechazan esas “guías sexuales” –como se conoce al nuevo plan de estudios– porque, afirman, pretende imponer la llamada “ideología de género”.

Hay tolerancia a los homosexuales, pero más del 60% de los costarricenses rechazan que sus uniones se llamen matrimonio, aunque la CIDH indica que otra denominación es discriminatoria.

El discurso y la posición de Fabricio Alvarado sobre el tema hicieron eco en votantes. El candidato conservador señala que el matrimonio “es entre hombre y mujer”. “Eso es lo que defendemos”. 

Con información de The New York Times, BBC y El País