El martes 1 de diciembre el presidente López Obrador cumplirá dos años en el ejercicio del cargo. Estamos hablando de la tercera parte del mandato para el cual fue electo, es decir, de tiempo suficiente para demostrar de cuál madera están hechos él y su equipo. El saldo es claramente desastroso y por ello la efeméride solamente da para celebrar una cosa: el paso del tiempo y cómo ello nos acerca cada día más a la otra orilla

Para quienes siempre hemos tenido clara la vocación estafadora del actual Presidente de México no constituye ninguna sorpresa el constatar cotidianamente la astronómica incapacidad del Iluminado de Macuspana para conducir los destinos del país. Aunque, justo es decirlo, de pronto sí causan cierto estupor algunas de sus reacciones.

Sobre todo asombra su capacidad para concebir respuestas estúpidas a cuestiones puntuales. Y asombra a pesar de saber cómo López Obrador vive en un mundo de fantasía cuyo acceso está vedado a quienes no consumen alguna sustancia capaz de alterar los sentidos.

Una de esas respuestas estúpidas fue proferida en la semana cuando, a pregunta de la señorita Juncal Solano, una de las apologistas de planta de López Obrador, el mandatario se refirió al “Ranking de Resiliencia COVID” difundido por la agencia Bloomberg.

Pero antes de ir a la enésima manifestación de imbecilidad presidencial, citemos el contexto:

La agencia Bloomberg publicó el martes pasado un amplio texto firmado por Rachel Chang, Jinshan Hong y Kevin Varley, titulado “Los mejores y peores lugares para estar en la era del coronavirus”. El trabajo incluye un interesante ejercicio de análisis mediante el cual, a partir de la combinación de 10 variables distintas, se elaboró el referido ranking.

Para el análisis se tomaron en cuenta las 53 economías con valor superior a los 200 mil millones de dólares, entre las cuales se encuentra nuestro País, pero también otros de América Latina como Brasil, Chile, Colombia, Perú y Argentina.

El resultado retrata de forma brutal el monumental fracaso del gobierno encabezado por López Obrador en el manejo de la pandemia: de los 53 países analizados, México ocupó ¡el lugar 53! Sí: el último lugar, el sótano, el cabús del tren, el fondo de la tabla…

¿Cuál es la razón para ocupar una posición por debajo no solamente de los países latinoamericanos citados, sino también de naciones como Filipinas, Nigeria, Bangladesh, Vietnam o Irán? Muy simple: el ranking se basa en el análisis estricto de las cifras.

¿Cuáles cifras? En el caso de la pandemia, el número de casos positivos por 100 mil habitantes, el índice de mortalidad, el número de muertos por millón de habitantes, la tasa de positividad y la posibilidad de acceso a vacunas. En el único rubro en el cual México se ubica en un lugar más o menos decente -la posición 30- es el de la posibilidad de acceso a vacunas, porque se han firmado tres acuerdos con potenciales proveedores de la misma.

Fuera de eso, combinadas todas las variables empleadas en el análisis, México es el peor lugar para vivir en tiempos del coronavirus. ¡El peor! Fina cortesía de míster “Yo siempre tengo otros datos”.

¿Cómo reaccionó el sumo pontífice de la transformación de cuarta (T4) cuando la solícita señorita Solano le preguntó sobre el citado ranking? Aquí le transcribimos su respuesta para no citar de memoria:

“No afecta en nada (la publicación de estos análisis), la mayoría de la gente ni siquiera se entera, con todo respeto a estas publicaciones… ¿Cuántos se enteran de lo que dice Bloomberg en México? Es una minoría. ¿Y por qué lo hacen? Bueno, por desinformación, por falta de profesionalismo…”.

Es decir, lo importante no son los datos, ni el análisis, ni la metodología usada para realizarlo… lo importante es cuánta gente se entera. Y si se enteran muy pocos, ¡pues ya está!: el hecho ni siquiera existe.

Y como a nuestro Presidente le gusta siempre incrementar las apuestas, pues de una vez se tiró a lo profundo: “…creo que es un error, en una de esas hasta va a haber una aclaración; porque sí vi la nota y me pareció un exceso, o sea, un propósito de afectar a México”.

Porque, como bien sabemos todos, si cualquier individuo, institución u organismo -público, privado, de la sociedad civil-, tras analizar la realidad concluye haber encontrado evidencia de errores, pifias o actos ilegales en cualquier área del gobierno encabezado por el Mesías Tropical, ¡pues está mintiendo y lo hace para dañar al país!

Imposible encontrar un solo desatino, una sola equivocación, un minúsculo desvío, algún asomo de incompetencia… La T4 es impoluta, infalible, carente por completo de imperfecciones.

Así nos aproximamos al segundo aniversario de la asunción al poder de nuestro Perseo de Pantano. El martes próximo habremos cruzado la línea de agotamiento del primer tercio de su sexenio y él nos lo recordará obsequiándonos su “informe” número… vaya usted a saber.

Nuestro embustero mandatario celebrará los “logros” de su administración y nos recetará una nueva carretada de mentiras durante algunos minutos. Y nosotros ciertamente tendremos algo para celebrar ese día: ¡ya pasaron dos años y entonces, pues ya falta menos! Porque con este gobierno inepto lo único digno de festejarse es el paso del tiempo.

¡Feliz fin de semana!

@sibaja3

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