La madera del ataúd político de AMLO provendrá de un pino longevo llamado Matusalén, de 4 mil 841 años de edad. Su madera tiene escrita en sus vetas una verdad universal: en política, la economía manda.

En ese sentido, AMLO puede ser un hombre ético, congruente, con ideales colmados de justicia para los más necesitados. Puede, incluso, enfatizar que la bondad y la sabiduría originarias residen en ellos como pueblo iluminado.

Es más, hasta puede edificar una estructura de gobierno adecuada para bajar a ese pueblo becas de 2 mil 400 pesos mensuales para jóvenes universitarios, becas de 3 mil 600 para jóvenes aprendices en empresas, becas para todos los estudiantes de preparatoria, pensiones para personas discapacitadas, doble pensión para adultos mayores y atención médica y medicamentos gratuitos a toda la población, entre otros programas asistenciales.

Puede, inclusive hasta darse el lujo, contra el mejor y calificado consejo de expertos, de eliminar el NAIM, edificar el aeropuerto en Santa Lucía, construir una refinería en Dos Bocas y lanzar el proyecto de los trenes Maya y del Istmo de Tehuantepec.

Puede, finalmente, en un momento de exceso, catapultar la construcción de 100 universidades públicas para atender a 300 mil jóvenes excluidos con una oferta de 36 carreras.

Empero, ¿de dónde saldrá el dinero para cumplir esos objetivos de justicia social sin subir o crear impuestos y una política fiscal eficiente?

¿Será suficiente aplicar, como lo hace la Secretaría de Hacienda, mecanismos neoliberales para controlar el gasto social, el déficit público y la inflación económica? Sin mencionar los despidos masivos de burócratas para bajar el gasto corriente. O será bastante con la imposición de la austeridad franciscana a rajatabla y del ahorro proveniente de su lucha anticorrupción.

El punto es claro: sin dinero no hay política, aunque AMLO insista en tener otros datos.

Por ello, la economía grita a la política sin tapujos: las buenas intenciones de AMLO no cristalizarán porque México no crecerá al 4 por ciento los próximos 6 años, como él lo soñó. Su crecimiento promedio estará entre 1.8 y 2.1 por ciento (Banxico, OCDE y FMI).

La economía permanecería en recesión técnica, como lo define la calificadora Moody’s, si la clase empresarial no confía en el proyecto de AMLO para impulsar la inversión y el empleo en el País.

Ese es el talón de Aquiles de AMLO. El lugar donde se clavará la flecha envenenada de la economía. Claro, una flecha tallada con madera del longevo pino Matusalén.

@Canekvin