Hace apenas dos semanas el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, conquistó los titulares de todos los medios de comunicación al anunciar el retiro de los aranceles a las importaciones de acero y aluminio allanando con ello el camino a la ratificación del T-MEC. Todo mundo, en especial la industria metalúrgica nacional, celebró el anuncio.

El júbilo, sin embargo, podría durar poco, pues ayer el mandatario estadounidense “volvió a la carga” en contra de nuestro país, acusándonos -por enésima ocasión- de no hacer lo suficiente para detener la inmigración ilegal que llega a los Estados Unidos a través de territorio mexicano.

Fiel a su estilo, el principal inquilino de la Casa Blanca utilizó su cuenta de Twitter para lanzar un ultimátum al gobierno de Andrés Manuel López Obrador: a partir del día 10 de junio Estados Unidos impondrá un arancel del 5 por ciento a todos los productos mexicanos que se importan a su país, hasta que se cese la llegada de inmigrantes ilegales a través de tierras aztecas.

Trump fue incluso más allá y advirtió que el arancel anunciado “se incrementará gradualmente” hasta que “el problema” de la inmigración ilegal a los Estados Unidos haya sido resuelto.

El presidente López Obrador respondió ayer con una enérgica carta, dirigida a su homólogo estadounidense, en la cual expresa disposición al diálogo, pero también fírmeza para defender los intereses nacionales y la política de trato hacia los migrantes que pasan por nuestro país.

En el límite del lenguaje diplomático, el presidente mexicano le pide a Trump recordar que “no me falta valor, que no soy cobarde ni timorato sino que actúo por principios”, además de enfatizar que no cree en la ley del Talión, porque mediante la política del ojo por ojo y diente por diente, “todos nos quedaríamos chimuelos o tuertos”.

De acuerdo con la misiva, que el presidente firma anteponiendo a su nombre la expresión “su amigo”, el gobierno mexicano ya ha enviado una delegación a los Estados Unidos, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard, misma que  buscará entrevistarse hoy con sus homólogos del vecino país.

No habrá que regatearle al presidente López Obrador los buenos reflejos con los cuales ha dado respuesta a lo que claramente es mucho más que una de las “bravatas tuiteras” de Trump quien, a diferencia del pasado reciente, ha fijado una fecha en el calendario para pasar de las palabras a los hechos.

Horas antes, el subsecretario de Relaciones Exteriores, Jesús Seade había advertido que México respondería “enérgicamente” si Trump cumplía su amenaza de imposición arancelaria. Sin duda que la respuesta del titular del Ejecutivo ha sido enérgica y ahora lo que queda por observar es si obtiene la respuesta deseable.

Por lo pronto, el reloj está en cuenta regresiva en un episodio que bien puede significar el fin de la “luna de miel” entre Trump y López Obrador. Lo esperable desde luego es que al final, más allá de la relación entre ambos, se imponga el criterio planteado por el mandatario mexicano en el sentido de que sea el diálogo y las reglas de la diplomacia las herramientas para resolver este diferendo.