Son las 9 de la noche. En un rito de sangre y dolor: los gallos cacaraquean, los galleros callan y los apostadores levantan apuestas. ¡Cierren las puertas! Se enfrentarán a muerte, el gallo giro blanco –cual fifí neoliberal– contra el gallo colorado de patas verdes –como el pueblo bueno y sabio. Los dos son de casta: valientes, fuertes y orgullosos. Ambos portan navaja semicurva de pulgada en sus espolones.

Bajo ese entorno gallero ocurre el enfrentamiento entre diez gobernadores de la Alianza Federalista contra AMLO, el presidente de la República.

En diez eventos paralelos con una misma identidad: “cierre de filas” y acompañados –en sus respectivos estados– por integrantes de los tres poderes, alcaldes, empresarios, integrantes de la comunidad académica y científica, del clero e indígenas; los gobernadores plantearon una demanda y una advertencia:

1.- Exigimos un diálogo institucional –digno y respetuoso– con AMLO para no poner “en riesgo la consistencia y razón de ser de nuestro pacto federal. No estamos dispuestos a tolerar sus abusos y la confiscación de lo que nos pertenece; mucho menos, los atropellos cotidianos de una exacerbada visión centralista que borra las agendas locales”.

2.- Estamos listos a “dialogar con el titular del Ejecutivo, pero también estamos preparados para dar la batalla jurídica y política”, en instancias nacionales e internacionales, “con el fin de garantizar el respeto a la seguridad, los derechos humanos, las libertades políticas y la democracia en nuestras entidades”.

La respuesta de un AMLO encrestado fue esta: “No me voy a reunir con ellos, porque no hay materia. No se romperá el pacto federal. Sí tienen vocación democrática, que le pregunten a los ciudadanos de sus estados, para que apliquen el mandar obedeciendo”.

Después de su réplica: Cinco de los diez gobernadores aliancistas realizarán una consulta popular para conocer sí sus gobernados están de acuerdo con el trato que reciben del Gobierno Federal en sus estados.

¿Cuál es la reacción esperada de AMLO ante el embate de los gobernadores que intentan darle una sopa de su propio chocolate? Devaluar sus argumentos tachándolos de mentirosos. Sacar sus trapitos al sol para exponerlos mediáticamente. Utilizar la fuerza del Estado –SAT y/o Fiscalía– para acusarlos de corruptos o de estar vinculados al crimen organizado.

¿Declinará AMLO su cerrazón autoritaria? No. ¿Abrirá la posibilidad de refundar el Pacto Fiscal Federal? Tampoco.

¿Cómo pueden aprovechar los diez gobernadores esta situación para debilitar la cerrazón de AMLO?

1.- Evitando toda suerte de protagonismo o divisionismo para que López Obrador no prospere en su intención.

2.- Ampliando la base de gobernadores aliancistas con el apoyo de los presidentes de sus respectivos partidos políticos para extender su lucha al resto del País.

3.- Utilizando estrategias mediáticas y de redes sociales consensadas entre los gobernadores para unificar y blindar su narrativa ante el País.

4.- Realizando consultas ciudadanas en cada estado, con métodos rigurosos y preguntas similares para evitar cuestionamientos y hacer más sólido el ejercicio colectivo.

5.- Fortaleciendo el sentimiento regionalista en cada estado para fortalecer y ampliar su respectiva base electoral de cara a los comicios 2021 y 2024.

6.- Estableciendo una articulación con los movimientos sociales emergentes como “Sí por México”, “Crea México”, “Futuro 21”, “FRENAAA”, etcétera, para armar un bloque nacional con la fuerza política y legitimidad moral suficientes para competir con éxito en las elecciones de 2021 y 2024.

Sí los gobernadores cumplen con esos 6 puntos, responderán al justo reclamo que nuestra incipiente democracia en riesgo, les hace de manera urgente en este momento de la historia.