PRÓLOGO

Miro tentativo, entre mi traje militar de Juan Escutia y las pancartas escritas contra Pizza Hut, McDonalds, Costco, Sams, etcétera. 

Detrás de mi mirada dubitativa, resuenan las palabras de mi abuelito, cuando enaltecido con inusitado fervor patrio me espetó: “sí el enemigo asedia México, toda deslealtad es traición. Conozco tu anti-pejismo, pero no es tiempo de dudas o mezquindades. ¡Qué chingue a su madre Trump!”

PRIMER ACTO

En plena euforia pre-electoral, Trump anuncia aranceles de un 5% para todas las importaciones desde México “hasta que no se resuelva el problema de la migración ilegal”. Sí éste no se resuelve, advierte Trump, escalará esos aranceles hasta un 25%. ¿Quién define los tiempos o los criterios de tal resolución? El mismo Trump.

Recordemos: 7 de cada 10 productos fabricados por México son exportados a Estados Unidos. México exportó en 2018: $328 mil millones de dólares. “Una cifra 352% mayor a la registrada hace 20 años”.

SEGUNDO ACTO

Un AMLO asfixiado por una economía mexicana en recesión técnica, de acuerdo a la calificadora Moody’s, escribe una carta cargada de retórica nacionalista destinada, sobre todo, para audiencias nuestras; en la cual, AMLO deja clara la importancia de “profundizar en el diálogo, (para) buscar alternativas de fondo al problema migratorio” y de paso, le recuerda a Trump, “que no (le) falta valor, que no (es) cobarde ni timorato sino que (actúa) por principios”.

En ese momento, casi me pongo de pie como cuando escuchaba el himno nacional cada lunes en primaria. Pero quien hizo pararme como resorte, fue el senador morenista Félix Salgado Macedonio, cuando tuiteó: “Trump pelos de elote, ni creas que te tenemos miedo. Los mexicanos estamos en nuestro territorio (California, Nevada, Texas, Utah, Arizona, Kansas, etcétera). Vamos a recuperar nuestro territorio que nos robaron. ¡Viva AMLO cabrones!”

En ese momento, el fervor nacional no cabía en mí mismo o al revés.

TERCER ACTO

El dilema de AMLO es uno: Proteger a los migrantes o a la economía de los mexicanos. Si elije la primera opción, Trump subirá los aranceles a un 25% y hasta pondría en riesgo la ratificación del T-MEC. Pero si AMLO opta por la segunda, aceptará ser el tercer país seguro, desde el cual, los migrantes solicitarían asilo desde México. Esta decisión también implicaría blindar la fronteras del país; ir en contra de toda normativa internacional en Derechos Humanos referente a la protección de migrantes y dejar de lado sus principios soberanos.

FINAL

Yo, indignado e impotente, abrazo mi traje de Juan Escutia y los carteles anti-empresas gringas, mientras tomo un Latte Venti con leche de almendra en Starbucks y pienso; ¡qué chingue a su madre Trump!

@canekvin