Ilustración: Alejandro Medina
La iniciativa enviada a la Cámara de Diputados espera el análisis de expertos para ser votada en el pleno

Como ha sucedido con otros temas particularmente sensibles, en el caso de la iniciativa de Ley de Amnistía que envió el Presidente a la Cámara de Diputados, se generó una lluvia de reacciones contradictorias de los usuarios de todas las plataformas de VANGUARDIA.

Era previsible, la polarización se ha vuelto una característica del aún joven sexenio de Andrés Manuel López Obrador que, en su primer año de ejercicio, ha insistido en que todos los males de México son consecuencia de la corrupción rampante que prohíja el sector más conservador de la política y la economía del País, a quienes llama “fifís”, mientras que el pueblo “trabajador, sabio y bueno”, formado por obreros y campesinos, está integrada por “chairos”.

Tales grupos enfrentados se colocan en sus esquinas respectivas para defender o atacar las ideas o proyectos de AMLO y de su brazo político, Morena, el Movimiento de Regeneración Nacional. Por eso, en cuanto aparecieron los primeros borradores de una Ley de Amnistía, surgieron voces de alarma asegurando que la nueva legislación era práticamente una invitación para delinquir.

Hubo también declaraciones y artículos, entrevistas y reportajes, que describían a la nueva ley como una propuesta para disminuir la injusticia social del sistema jurídico o una estrategia para modificar las cifras delictivas.

Evidentemente no es la intención de ninguna autoridad promover la impunidad y la comisión de delitos, pero no faltó quien juró y perjuró que eso sucedería si López Obrador y su aplastante mayoría en las bancadas de Morena y aliados.

Ante la alarma, no faltaron porras y aplausos de los legisladores afines al tabasqueño, porque creen que es una medida adecuada para hacer justicia en el País, donde no son pocos los pobres, los indígenas y las mujeres que son presos políticos o simplemente no hay quien lleve su caso para salir libre.

“Esta iniciativa en particular”, explicó López al entregar su propuesta de ley, “tiene que ver con la gente humilde que no fue asistida, que no tuvo abogados; es dejar en libertad a indígenas que están en las cárceles de manera injusta, mujeres, ancianos, quienes no tuvieron una defensa adecuada que no se les asistió, no se les ayudó; y los delitos por los que son acusados no son graves, no son delitos de sangre, de violencia”.

Habrá que ver si se decreta amnistía a los presos que no reincidieron en la comisión de delitos graves.

Todos los mexicanos debemos entender que la Ley de Amnistía del presidente Andrés Manuel López Obrador no puede -ni busca- desaparecen los delitos, solo se extinguen las penas, por lo que las cifras estadísticas de comisión de delitos no tendrían que modificarse, así que el reto para ser un País más seguro no se maquilara con cifras.