Acusarla de no ser una actriz preparada, nos impide reconocer que todos tenemos talentos escondidos que quizá jamás lograremos sacar a la luz para obtener provecho de ellos
1
Sin lugar a dudas, me sentí sinceramente emocionado cuando amanecimos con la noticia de las 10 nominaciones que la película Roma tiene para los premios Oscar de este año. Un cálido orgullo me hizo publicar de inmediato en redes sociales la emoción que me produjo el gran reconocimiento internacional que obtiene actualmente el trabajo de un grupo de talentosos mexicanos.
2
Porque, si bien es cierto que cineastas originarios de México tienen seis años de dominar la categoría a Mejor Director en los premios de la Academia, esta es la primera ocasión que se hace con una cinta de manufactura cien por ciento nacional. Y no deja de asombrarme el hecho de que Roma, además de presentar un discurso sobre las clases sociales en México, además desnuda los eternos y graves complejos que históricamente tenemos todos los mexicanos.
3
Siendo una raza mestiza que vivió sometida durante siglos enteros, los mexicanos llevamos en nuestro inconsciente colectivo un sentimiento de desmerecimiento muy profundo y doloroso. Es por eso que Roma, que en el mundo entero está recogiendo halagos y premios, ha causado tanta polémica y polarización en nuestro país. Aunque nos duela reconocerlo, creemos que no merecemos brillar y llegar a ser figuras históricas de gran prestigio.
4
Todos esos discursos que dicen que Alfonso Cuarón fue muy egoísta por recrear su infancia, o que la película es muy lenta, o que Roma representa el triunfo más refinado de la mercadotecnia, o que Yalitza Aparicio es demasiado indígena y demasiado ignorante en cuanto a técnicas actorales se refiere, sólo son desprecios que los mexicanos hacemos mirándonos al espejo. No podemos creer sinceramente que somos capaces de crear una exquisita obra de arte.
5
Y cada uno de esos desprecios tienen una respuesta demoledora: Cuarón filmó su infancia porque es lo que conoce; en clases de dramaturgia lo primero que enseñan es la importancia de escribir sobre lo que uno conoce para, desde lo particular, llegar a lo universal. Ahora bien, si alguien está acostumbrado al vertiginoso ritmo de las cintas de acción hollywoodenses, obviamente Roma le parecerá lenta. Por otro lado, pensar que la película sólo es exitosa gracias a la publicidad, es un insulto directo al enorme talento y ejemplar trayectoria de Alfonso Cuarón.
6
Pero Yalitza Aparicio es punto y aparte. Ella arroja luz sobre una de las características más perniciosas de nuestra mexicanidad: el oscuro racismo con el que despreciamos a quien consideramos inferior. Si vemos con atención, Aparicio es una mujer educada con licenciatura en una noble profesión: la educación infantil. Acusarla de no ser una actriz preparada, nos impide reconocer que todos tenemos talentos escondidos que quizá jamás lograremos sacar a la luz para obtener provecho de ellos.
7
No queremos ver a una indígena paseándose por alfombras rojas vistiendo gloriosos diseños de marcas internacionales, porque nos avergonzamos de nosotros mismos. Así, para acallar nuestros complejos, nos instalamos en el papel de seres privilegiados y vemos a Yalitza Aparicio como una sirvienta que se prueba los vestidos de la patrona cuando ésta no se encuentra en casa. Pues bien: yo admiro sin reservas a nuestra famosa oaxaqueña y lloraré de emoción al verla entrar a la ceremonia de los Premios de la Academia.

Toda opinión es muy valiosa. Búsquenme en Twitter, Instagram, Facebook y Snapchat en: @felixrivera333