Piena
Cuando Noelia y cuatro vecinos quitaron el carro encima de su mamá, Doña Cristina se desvaneció. Todo fue silencio para la señora de 52 años, a pesar de los gritos de vecinos y la sirena de la ambulancia; ese mismo silencio la invade un mes y medio después durante sus madrugadas, a través de la sábana siente la ausencia de la pierna que le fue amputada.