Estamos a final del semestre. Los preparatorianos y universitarios presentan sus exámenes y trabajos finales. En un estudio realizado en el año 2018 por el Dr. Richard Scheffler, profesor del Centro de Salud Pública del Colegio Goldman, se encontró un incremento de problemas de ansiedad de hasta 20 por ciento. En otras palabras, uno de cada cinco estudiantes entre 16 y 25 años presenta un trastorno serio de ansiedad. Según el Dr. Scheffler existe un número alto de causas, pero las más importantes son:

Muchachos con algún tipo de beca producen mayor estrés por la tensión de mantener un promedio de calificaciones y mantener su beca toda la carrera profesional.

Estudiantes que pasan más de 20 horas en redes sociales, videojuegos o series de televisión tienen 53 por ciento más de ansiedad que los que pasan solamente 5 horas a la semana enfrente de una pantalla en forma recreativa.

El estudiante que duerme 6 horas o menos, tres veces a la semana o más, tiene mayor riesgo de sufrir ataques de pánico antes o durante un examen.

El grado académico de la mamá es una causa importante de estrés en sus hijos, según el Dr. Scheffler. Si la mamá tiene al menos un grado universitario terminado incrementa un 45 por ciento de riesgo de ansiedad en sus hijos.

En mi punto de vista, el incremento de ansiedad entre los universitarios tiene una causa de una mala jerarquización en sus actividades. Un ejemplo que veo todos los días con mis alumnos: el estudiante tiene un examen o trabajo para entregarlo al día siguiente. Por la noche, recibe un WhatsApp para reunirse con sus amigos. ¿Qué hace? ¿Les dice que no puede porque tiene un compromiso académico? Claro que no. Sale a reunirse con ellos. Regresa a casa a la 1 de la mañana y ¿se duerme?, claro que no. Se pone a estudiar o a terminar su trabajo. Termina de estudiar o su proyecto a las 4 de la mañana y va a presentar el examen o entregar su trabajo final a la universidad. Llega con ansiedad porque sabe que no le dedicó el tiempo suficiente para prepararse con pocas horas de sueño. Y muchas veces su resultado es malo e incrementa su estrés porque no logra la calificación esperada.

Un estudiante con ansiedad tiene 3.2 veces más peligro de consumir alcohol, drogas, pornografía, depresión e ideación suicida. Sé que las nuevas generaciones, milenios y Z experimentan una mayor ansiedad que alguna otra generación anterior.

Necesitamos crear conciencia sobre la importancia de la jerarquización de sus actividades, reducir la exposición de tecnología, incrementar las horas de sueño y adquirir las habilidades de estudio esenciales para el éxito académico. Deben saber que para obtener un logro profesional es necesario limitar sus distractores y estar dispuestos al sacrificio y trabajo duro a pesar de lo aburrido de la tarea. La mayoría de ellos ya están a un paso a su vida laboral y tienen que estar preparados para vivir con responsabilidad y entrega a su vocación. Aquí en la universidad están estresados por sus actividades sociales y lo académico, pero saliendo a la vida real tendrán la presión de una familia, de su trabajo y sigue su vida social.

 

@JesusAmayaGuerr

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