La incertidumbre y el nerviosismo por el cambio de gobierno ya se están dejando sentir en los mercados financieros y esto apenas está por comenzar. Ya estamos siendo testigos de algunas salidas de capitales financieros del País.

Ocurrencia tras ocurrencia son el reflejo de las informaciones que se han venido dando a conocer en las últimas semanas. Desde la intención de eliminar algunas comisiones bancarias, el desaparecer el actual sistema de cuentas para el retiro individualizado, el uso de las reservas internacionales del Banco de México, más los disparates que se vayan presentando en lo sucesivo.

Seremos testigos de impactos en variables macroeconómicas, erróneas lecturas de estas por parte de la población, explicado en buena medida por un discurso ideológico que repartirá culpas al modelo neoliberal (cualquier cosa que se entienda por esto); y en parte también porque así como hay detonantes internos de inestabilidad, hay otros que seguirán amasando desde el exterior (ej. Política proteccionista de Trump y guerra comercial entre China y EU).

Pérdida de confianza de los inversionistas y reglas poco claras en términos libertad económica, traerán consigo un entorno más riesgoso para la inversión. Lo anterior aunado a como se irá configurando el escenario en torno a las reglas del juego que definan el rumbo de los flujos comerciales con EU, impactarán la percepción que se tenga sobre la actividad económica por parte de los agentes económicos, llámense consumidores, empresas, inversionistas, etc.

Coahuila, al ser un estado con una fuerte dinámica económica —pero a la vez y por obvias razones, un tanto más expuesto a los vaivenes financieros por su vinculación comercial con el exterior y a la fuerte presencia de Inversión Extranjera Directa (IED)— resentirá invariablemente el entorno adverso que parece venirse sobre el País.

Ante este escenario es imprescindible y necesario que el estado cuente con una “Vocería de Información Económica”, emulando un tanto aquella figura que existió hace cerca de cinco años, cuando vivimos la parte más álgida en materia de inseguridad y se comunicaba a la población los pormenores e incidentes que se registraban cotidianamente.

Algo así, pero para transmitir la información correcta de lo que estará sucediendo en el ámbito económico, tanto como un medio oficial y de carácter técnico —no político— que aclare y amplíe la información a los empresarios e inversionistas con el propósito de contar con datos más precisos y objetivos del acontecer financiero para la toma decisiones.

Pero igualmente de trascendente será el contar con un canal de comunicación hacia la ciudadanía, que le transmita de forma clara y entendible los impactos derivados de la dinámica económica y precisar con exactitud cuáles provienen de fuentes internas y cuáles de fuentes externas. Qué impactos se dejarán sentir a nivel nacional y cuáles de éstos tendrán repercusiones y en qué medida en el ámbito local y en nuestros bolsillos.

Se vienen momentos complicados en lo económico y una entidad federativa como la nuestra, con un peso específico de importancia en lo que concierne a la generación de empleos, atracción de inversión y crecimiento económico no puede darse el lujo de que la desinformación amplifique los efectos negativos de la desconfianza que privará en los mercados, en el ánimo de la ciudadanía y en la percepción de los inversionistas.