Orgullo y bochorno es lo que cualquier hijo hace sentir a una madre, normalmente de forma alternada, aunque a veces, por extraño que parezca, de manera simultánea.

En esa contradicción entró la Patria luego de que su hijo prodigio, el medallista Kevin Berlín, se declarase consumado flojonazo pese a haber ganado el oro en los Juegos Panamericanos que actualmente se desarrollan en Lima, Perú.

Quizás por el nerviosismo o tal vez como pequeña venganza doméstica para restregarle su triunfo en la cara a todos los que no creyeron en él, el caso es que luego de colgarse la medalla en su especialidad (clavados, plataforma, 10 metros) y hacer sonar las gloriosas notas del Himno Nacional Mexicano, nuestra promesa para las próximas olimpiadas declaró ante los micrófonos:

“…Yo no sé por qué dicen que si eres flojo no puedes lograr algo”, comentó, para enseguida reconocerse con toda sinceridad y humildad: “La verdad es que sí soy flojo”.

Nunca nos lo hubiera dicho, porque más se tardó en declararlo que los mexicibernautas en crear el hashtag #TodosSomosKevin, en pícaro gesto de solidaridad con nuestra joven promesa para los próximos Juegos Olímpicos.

Ya nos veo presumiendo en Tokio 2020, luego de que triunfe el Kevin: “¡Y éste es el güevón! ¡Antes digan que no les mandamos al que sí se aplica!”.

Pero tampoco nos hagamos guajes, que el nivel de flojera de un clavadista no es el mismo que a usted le entra cada domingo cuando sus retoños le suplican que los lleve a la Ruta Recreativa y usted, todo crudo, sólo les promete que si se callan les comprará un pony… algún día.

La verdad es que no toda la pereza es perniciosa, si hasta dicen por ahí que es la madre de la inventiva. O bueno, tal vez me equivoco y es realmente la necesidad la que dicen da a luz al pensamiento creativo, pero si la flojera no es la madre, es en todo caso la tía alivianada y buena onda.

Mire, usted cumpla sus metas en el plazo estipulado y con la calidad requerida y así ya nadie podrá quejarse de la mucha o poca weba que decida tirar. Lo que no se vale es quedar mal, porque todos formamos parte de una gran cadena productiva llamada México y un retraso lo pagamos todos.

Chambonadas tampoco, porque nos dan una pésima reputación y lo que queremos es quitarnos el estigma de “malhechotes”.

¡Pero si hasta para hacer cosas chuecas hay que esmerarse un mínimo, chihuahua! Digo, para que no se note lo sinvergüenza a la primera o desde tan lejos.

Rubén Humberto Moreira, chamaca promesa de la política comarcana, muchachón de una estirpe que puede presumirse hijo y sobrino de los dos últimos exgobernadores de Coahuila (como si el nepotismo fuera motivo de orgullo), sigue trabajando incansablemente para:

1. Forjarse un futuro en la política y el servicio público, en donde sus predecesores grabaron para siempre su apellido con letras, no exactamente doradas sino con algo más bien oloroso y color marrón.

2. Posicionar en el electorado su flamante divisa política, el partido Unidos (nombre supercreativo).

Publicó esta semana el periódico VANGUARDIA que la actual sede del partido Unidos es una oficina que fungió también como la empresa Unipolares y Espectaculares del Norte S.A.

¿Y eso qué? Se preguntará usted. ¿Qué con esa empresa?

Le recuerdo: Unipolares y Espectaculares del Norte, acreditada como propiedad del profe, apareció en algunas investigaciones de la justicia española.

Peeeeeeeero… Afortunadamente, el hijo de Humberto y sobrino de Rubén, es decir Rubén Humberto, ya salió a aclararnos que es totalmente falso que el nuevo partido y la empresa (esa que hizo que un diputado se escondiera en el baño) compartan domicilio.

Reproduzco aquí lo tuiteado por Rubén Humberto para evitarme una demanda:

“Es falso que sea el mismo local de UENSA, ellos ocupan otro local EN LA MISMA PLAZA”.

¡Aaaaaaah! ¡Era eso! Y ustedes de malpensados, sospechando que había algo turbio, alguna conexión entre Unipolares y el naciente partido Unidos cuando se trata nomás de una fabulosa coincidencia… o de que las rentas son muy baratas en esa placita… o es que los locales son de algún amigo en común… o lo que sea, pero nada turbio ni sospechoso como se andaban suponiendo.

No me queda sino recomendar a este nuevo astro de la política que no se tire a la flojera. Para la otra esmérese en buscar una dirección menos polémica o menos comprometida, que no lo vincule con su ascendencia política y familiar que ya está muy tatemada, para así evitar todo tipo de suspicacias.

Aclarado lo anterior, procedo ahora sí, a tirarme yo mismo a la más impúdica y masiva de las flojeras.

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