Vega-Gil, en aquel entonces nos dijo que “El Perro de Oventic” era “un puente entre chicos indígenas (en este caso de Oventic), con los niños urbanos”.

“El Perro de Oventic” es un libro infantil que Armando Vega-Gil publicó en el 2013. Un año después, el músico y escritor acudió a la Feria del Libro en Arteaga para presentar dicho proyecto y VANGUARDIA tuvo una conversación con él.

La historia de “El Perro de Oventic” surgió durante su estancia en el Caracol de Oventic, Chiapas, un centro comunitario en el que convivió en un perro llamado Subjuntivo, al que le cambió el nombre para su cuento infantil y lo bautizó como Don Lorenzo. El cuento fue editado por Alfaguara Infantil.

Vega-Gil, en aquel entonces nos dijo que “El Perro de Oventic” era “un puente entre chicos indígenas (en este caso de Oventic), con los niños urbanos”. Confesó que durante su estadía en Chiapas tuvo una fuerte conexión con la naturaleza: “Tuve una relación muy divertida con el perro, además había un montón de niños corriendo, jugando, estudiando y haciendo dibujos. Fue una conexión muy fuerte y yo traía un luto no resuelto con mi papá, entonces estar ahí con la naturaleza, con los chicos, con el perro, con el cielo ¡y no sé! Las estrellas y el bienestar de esos chicos me puso en un estado emocional muy alerta y decidí escribir este libro para los niños de Oventic”.

Añadió que esperaba ver a mucha gente durante la presentación del libro en la FILA 2014, pues “El Perro de Oventic” toca un tema que en las películas, en la televisión y en los libros es un telón de fondo: la muerte.

Dos años después volvimos a charlar con él sobre “Fecha de Caducidad”, una novela que en palabras del músico y escritor “quedó muy chingona” y que escribió junto a Beatriz Rivas y Eileen Truax. Armando Vega-Gil regresó a la FILA para presentar este proyecto, y dijo a VANGUARDIA que “no es que sea yo muy fregón, sino que necesito herramientas para decir y estar activo, y todo eso me nutre para seguir vivo”, refiriéndose a sus niveles de creación que ofrecía a los niños, los adultos y los adolescentes, también en la música y la fotografía.

Ya nos había confesado: “Yo necesito la música y a la escritura, necesito ambas cosas, porque si dejara de escribir yo creo me secaría como un árbol, y si no tocara sería muy triste, porque para mí tocar es muy importante, estás en contacto con el público, en cambio cuando escribes estás en la soledad”.

Armando Vega-Gil tenía 64 años, fue fundador de una de las bandas más influyentes del rock mexicano: Botellita de Jerez, la cual fue fundada a principios de los años 80 en México.

Además de ser bajista y compositor, era escritor y fotógrafo y se dedicó a diversas ramas de la expresión artística como el cortometraje, el performance y el guionismo cinematográfico. Publicó una docena de libros infantiles, así como novelas, cuentos y poesías. Tenía un hijo de aproximadamente ocho años.

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