Foto: Especial.

Hacer arte con lo que te rodea es inherente a la práctica. Ya sea que se tomen elementos visuales y físicos del entorno o manifestaciones más abstractas —sociológicas, políticas, psicológicas, etcétera— siempre será el contexto del creador su principal materia prima para crear una obra.

Por ello me resulta interesante que hasta el 21 de marzo en la ciudad coincidirán dos exposiciones de artes visuales que tratan con el desierto, el entorno geográfico que habitamos, desde dos perspectivas tan particulares que vale la pena contrastar.

El 11 de enero pasado el Museo del Desierto inauguró “Desierto Complejo”, un proyecto coordinado por Claudia Luna Fuentes que involucró a alumnos de diversas facultades y escuelas de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Tal cantidad de participantes y lo inmersos que estuvieron en el proceso de investigación y creativo previo dio como resultado una muestra que aborda esta región desde muy distintos ángulos.

En la Sala de Exposiciones Temporales del MUDE podemos encontrar propuestas multidisciplinarias que exploran los materiales y las técnicas con los que los habitantes de las zonas rurales conviven con los que sobreviven en el desierto, ensayos musicales sobre esta supervivencia de los seres vivos en tan agreste ambiente y hasta indagaciones científicas alrededor de la riqueza botánica que existe aquí.

La pintora María West, por su parte, el pasado jueves 24 de enero, cortó el listón rojo en el Centro Cultural Vito Alessio Robles de su exposición de acuarela “Desierto de Agua”, en la que presenta retratos de algunas plantas desérticas que son parte del día a día de los saltillenses.

A diferencia de los chicos de “Desierto Complejo”, la búsqueda de María es meramente visual. En sus obras destaca la belleza de especímenes como la sábila y la suculenta y con su magistral manejo de la técnica logra transportar los verdes, rojos, rosas y morados con los que estos ejemplares pintan el paisaje urbano y rural de Coahuila al papel.

Unos son un grupo de alumnos fogueándose en el ámbito creativo y la otra una artista con trayectoria, pero entre las dos exposiciones hay al menos una decena de interpretaciones y expresiones alrededor de lo que el desierto significa, lo que presenta, lo que existe en él y cómo lo hace.

Si bien las intenciones discursivas entre ambas son totalmente diferentes, las dos coinciden en darle difusión al patrimonio natural y cultural de la región para su preservación, a cambiar los modos en cómo convivimos con la naturaleza desde la urbe y a dar cuenta de lo que realmente implica sobrevivir en el desierto.

En definitiva sus autores no lo tenían contemplado de esta manera, probablemente ni siquiera estaban conscientes del trabajo del otro cuando lo proyectaron y llevaron a cabo, pero “Desierto Complejo” y “Desierto de Agua”, sin querer, terminan complementando sus discursos sobre el ecosistema en el que hacemos nuestra vida diaria.