FOTOS: LUIS SALCEDO
La artista busca que las autoridades reubiquen o por lo menos den mantenimiento a su escultura monumental instalada en el Parque Venustiano Carranza

En 1988 la escultura “Danzón” de Rosalina Cervantes fue premiada en Japón junto al trabajo de otros artistas como Pedro Cervantes, Noemí Ramírez y Sebastián, aunque hasta el momento ella es la única coahuilense en recibir un reconocimiento así en la nación nipona.

De las diez copias que tiene autoridad la artista para vender una fue adquirida ese año por el Museo Al Aire Libre Hakone, donde hasta el día de hoy se exhibe, y otra más fue comprada por el Gobierno del Estado de Coahuila, que la instaló en el Parque Venustiano Carranza en 1990, sin placa de identificación, ignorando las instrucciones de montaje por parte de su autora y, a la fecha, en casi total abandono.

Valorar. Rosalina Cervantes busca que los visitantes que vean la escultura sepan que ésta puso en alto el nombre del país y de Coahuila en Japón.

El llamado de Cervantes a las autoridades para otorgarle un trato digno a su obra no es reciente. Ella lleva años buscando, en primer lugar, que la pieza sea reubicada en otro lugar, ya sea dentro del mismo parque o en otro punto distinto de la ciudad, seguido de otros cuidados como la colocación de la mencionada placa que muestre información sobre la escultura, además de una restauración de la pátina y protección ante vandalismo.

Ninguna de estas solicitudes ha encontrado respuesta.

“Danzón”, inspirada en su madre, maestra de música, y cómo crecer rodeada de arte llevó a Rosalina a convertirse en creadora, está colocada bajo árboles, constantemente cubierta de hojas secas y excrementos de aves por lo mismo, expuesta a graffitis y vandalismo de todo tipo y montada sobre una plataforma de cemento ajena a la pieza original; las tres figuras que componen la instalación están dispuestas al entendimiento de los encargados en su momento de montarla y ahora se encuentra rodeada de postes colocados para el paso al área, sin la cadena que realmente impide el acceso.

“Hicieron caso omiso de mis sugerencias de cómo tenía que haber estado, a como está en Japón. No me permitieron yo escoger un lugar adecuado para que estuviera la obra”, contó la artista sobre el momento en que la obra llegó al parque, donde permaneció alrededor de dos años sin estar anclada al suelo, lo que ocasionó un accidente con una menor a la que le cayó encima una de las figuras de bronce.

“Creo que merece tanto la pieza como su autora que esté en un lugar adecuado”, mencionó y agregó sobre su crianza que “yo crecí envuelta en cultura pero mi mamá me puso en clase de piano, no la hice, de danza, no la hice, de guitarra, no la hice, entonces cuando me puso con un maestro alemán que murió a los seis meses de que yo estaba tomando clase con él se dio cuenta que yo tenía habilidad para pintar. Entonces yo no fui música pero sí me dio por el arte de otra manera”.

La artista espera que las autoridades escuchen en esta ocasión, pues además del apoyo que solicitó a VANGUARDIA a través de esta entrevista se dirigirá directamente con los encargados del área y puedan, por lo menos, colocar una placa que identifique la pieza y muestre a los asistentes al Parque Venustiano Carranza que están frente a una obra que logró poner el nombre de México y Coahuila en alto al otro lado del mundo, una de las únicas dos copias que existen.

Para tener en cuenta:

> En 1988 ‘Danzón’ fue premiada en Japón.

> Hay una en Museo Al Aire Libre Hakone.

> En 1990 el Gobierno de Coahuila adquirió una y está en el Parque Venustiano Carranza.

> Sin embargo la que está en la ciudad no tiene placa de identificación .