Ante la amenaza del gobierno estadounidense de cobrar un impuesto al dinero que envíen los connacionales a México, la moneda digital podría ser una alternativa para eludirlo. Mira los detalles

Las intenciones de Donald Trump de aplicar un impuesto a los envíos de dinero de Estados Unidos a México podrían encontrar en el bitcoin a un enemigo.

Además de ser utilizada como un instrumento de inversión o un método de pago, la moneda virtual es también una opción para el ingreso de remesas al país, las cuales alcanzaron un monto en enero de poco más de 2 mil millones de dólares.

Los bajos costos, en comparación con las opciones tradicionales de envío, son su principal ventaja, además de la posibilidad de eludir un posible impuesto como el que pretende crear el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

“Los recursos van de lado a lado, en menos de 30 segundos y el costo es prácticamente cero. Por ahora es cero por la distorsión del mercado, pero, aunque el mercado se ajuste, el costo es casi nulo en comparación con lo que tiene que pagar con Western Union o MoneyGram, entre otros”, explicó Daniel Vogel, presidente y co-fundador de Bitso.

El procedimiento para el envío y recepción de recursos comienza en Estados Unidos, en donde el remitente puede acudir a un cajero automático que negocie bitcoins, a una casa de cambio que opere a la moneda virtual, o incluso a un 7-Eleven, a los que entregará una cantidad determinada de dólares y proporcionará una cuenta digital, o wallet, a nombre de la persona que recibe en México.

La persona en México no sólo tendrá que dar de alta su wallet en una plataforma de pagos, como Bitso, también deberá tener una cuenta de débito o de cheques, para poder transferir su dinero a pesos.

Una vez que los bitcoins, comprados en Estados Unidos al tipo de cambio de ese momento, estén en la cuenta digital, el receptor puede optar por hacer una transferencia gratuita vía SPEI a su cuenta bancaria para obtener los pesos, o mantenerlos en la divisa virtual. En este último caso, quedaría expuesto a las fluctuaciones de mercado de la moneda digital.

“Se quiere democratizar los servicios financieros. Bitcoin es una divisa digital que se puede pasar de identidad a identidad y cualquier parte del mundo, las 24 horas y 365 días del año”, afirmó Daniel Vogel, presidente y cofundador de Bitso.

Mientras que servicios como MoneyGram cobran una tarifa de transferencia de alrededor de 9.99 dólares por un envío de 300 dólares, al utilizar la moneda digital se pagaría una tarifa inferior a un dólar.

BITCOIN 'RETA' AL ORO EN EL MERCADO

Poco o no nada tienen que ver el uno con el otro, pero el hecho de que el precio del Bitcoin haya superado a la onza de oro ha despertado el interés y la discusión entre los inversionistas.

Hasta ayer, el Bitcoin tenía un valor de mil 245 dólares, mientras que el oro spot se negoció en mil 215 dólares por onza.

Guillermo Barba, analista independiente de la Nueva Escuela Austriaca de Economía, aseveró que el oro y el Bitcoin son activos totalmente contrarios, ya que el precio del metal está sustentado en inventarios reales, cuyo valor es cualitativo, mientras que el segundo es una divisa digital que se rige bajo la oferta y la demanda.

“Como divisa, el precio se mide en termino de otra, por eso se mide en dólares, ya rebasó e incluso al precio del oro, pero no tiene nada que ver con el valor. Esto no tiene nada que ver con que se vea como un refugio seguro de inversión”, destacó Barba.

Shelley Goldberg, quien trabajó en Brevan Howard Asset Management como estratega de commodities, coincidió en que no son activos comparables.

“Es como comparar los precios de los futuros de la soya con la acción de Intel. (…). El oro es una materia prima y el bitcoin y el blockchain son tecnología”, explicó en una columna en Bloomberg.

“Muchos están estupefactos y no saben qué hacer con esta información o cómo operarla. Tal vez es porque no tienen nada que ver”.

En lo que va del año, la moneda virtual ha crecido 29.6 por ciento, mientras que el metal amarillo ha repuntado apenas alrededor de un 6 por ciento.