Un Tiranosaurio y un Velafrons coahuilensis adornados con arte huichol impresionaron a los miles que acudieron a ‘The Burning Man’

Ciencia, arte, antropología se unieron con la cultura huichol y los majestuosos dinosaurios de Coahuila para crear dos piezas únicas que robaron miradas de los miles de asistentes que participaron en el festival “The Burning Man”, en el desierto de Nevada en Estados Unidos.

Y hablamos de un Tiranosaurio de 15 metros de largo y el Velafrons coahuilensis, dos réplicas de dinosaurios pertenecientes al Museo del Desierto (MUDE) y adornadas con motivos huicholes, un trabajo que lograron realizar durante seis meses de la mano con 26 artistas de origen huichol y cuyo costo fue de 4 millones de pesos.

Arturo González, director del MUDE, compartió cómo fue el proceso de creación y la interacción con los directores de “The Burning Man”, uno de los festivales más famosos del planeta en donde imperan el arte y la psicodelia, y en donde Coahuila tuvo un lugar especial en su edición 2018.

“Nosotros mandamos una propuesta diciendo que queríamos hacer una escultura que combinara lo que nosotros hacemos que es paleontología, con el desierto que es donde se encuentra el peyote, que es donde los huicholes vienen a buscar el peyote y hacen su ceremonia que les enseña cuándo deben sembrar, cuándo deben de cosechar, que es una ceremonia muy importante y en el arte la manifiestan con su manera de poner el espacio sagrado”.

González señaló que una de las principales características de este festival, al que acuden más de 50 mil personas, es el predominio del arte sobre la ciencia en un sitio donde conviven diversas culturas y expresiones.

“Algo que nos fijamos en este festival es que tiene mucho arte, no tiene tanta ciencia, y nosotros lo que queríamos era combinar el arte y la ciencia como un fenómeno de crear conciencia. Por eso nos ganamos el gusto del grupo de ‘The Burning Man’, que vino aquí a ver la propuesta y le encantó”.

TRAVESÍA AL FESTIVAL

Adornar cada una de las piezas de dinosaurio usando chaquira por chaquira, como la técnica de los huicholes, no fue el único reto. El grupo de colaboradores además tuvo que realizar un estudio para calcular que ambas réplicas pudieran soportar vientos de hasta 160 kilómetros por hora, pues el festival se ubica en un lugar donde el viento corre tan veloz que incluso impide la visibilidad.

Una vez terminadas las piezas y los estudios que los organizadores de “The Burning Man” les solicitaron, el Tiranosaurio y el Velafrons coahuilensis fueron trasladados hasta el desierto de Nevada en un tráiler de 53 pies.

“Las piezas fueron transportadas en un tráiler de 53 pies, el más grande de los tráiler, desmontado en piezas, montarlo fue una aventura impresionante porque nos tocaron unos vientos muy fuertes, personas que estaban ahí nos ayudaron a montarlo porque era muy difícil”, explicó Arturo González.

Foto: Especials
Estamos en pláticas con el rector de la UAdeC para ver si las montamos en Campo Redondo, ahorita vienen aquí para restaurarlas, arreglarlas”.
Arturo González director del Museo del Desierto.

EXPERIENCIA ‘THE BURNING MAN’

Este festival comenzó como un ritual de una hoguera en la costa de San Francisco a finales de la década de 1980, en el que hacían arder la escultura de un hombre de madera de dos metros de alto.

A principios de los 90, otro grupo de amigos comenzó a desarrollar un encuentro artístico, con eventos de performance en el desierto Black Rock de Nevada.

Detrás de las esculturas, performance, esculturas y vestimentas poco usuales, “The Burning Man” es un sitio en donde la única regla es ser feliz, basándose en 10 principios que establecen que nada de lo que hay en el lugar está a la venta: bebidas, alimentos y demás artículos son gratuitos y cualquiera puede llevarlo. No hay religión, además los que asisten tienen la obligación de no dejar basura en el sitio, entre otros aspectos.

DINOSAURIOS COAHUILENSES, LO MEJOR DEL FESTIVAL

La presencia de los dinosaurios coahuilenses y de los artistas huicholes que explicaron el diseño y el significado de la pieza logró cautivar al público que acudió de todas partes del mundo. El consenso no dejó lugar a dudas: fueron las mejores piezas del festival.

“Los norteamericanos, toda la gente de todo el mundo quedó impactada por lo que estaban viendo, dos dinosaurios en medio del desierto con adornos huicholes. Cuando se les explicaba lo que estaban viendo, se les caía la boca, a muchos los vimos llorar; jamás me había tocado ver a alguien llorar con una escultura huichola”, compartió Marco Antonio Leal Urista, parte del equipo que acudió a Nevada.

El director del Museo del Desierto afirmó que es la primera vez que como grupo grande de Coahuila, lleva una pieza a “The Burning Man” y más una pieza de este tamaño, reiteró que hay muchos saltillenses que ya han acudido.

EL DESTINO DE LAS PIEZAS

Los dinosaurios regresan a su casa en Saltillo en un tiempo estimado de tres días, luego serán restaurados y limpiados, pues el desierto de Nevada fue inclemente con las piezas, detalló Arturo González y agregó que de momento el Tiranosaurio y el Velafrons coahuilensis podrán ser montados en Campo Redondo.

“Estamos en pláticas con el rector de la UAdeC para ver si la montamos en Campo Redondo, ahorita vienen aquí para restaurarlas, arreglarlas, limpiarlas. Estamos en pláticas con el presidente municipal porque es una pieza que causó tanta impresión que quisiéramos ver dónde ponerla aunque sea durante un tiempo”.

EL DATO

6 meses de trabajo para concluir las réplicas del Tiranosaurio y el Velafrons coahuilensis.

26 artistas huicholes participaron en la construcción de los dos dinosaurios.

4 millones de pesos costaron las dos piezas