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No todos los ancianos son candidatos para ingresar a un asilo, aún cuando puedan costear este ‘lujo’; si padecen de sus facultades mentales o de cáncer, quedan descartados

Sábado a mediodía. El cielo estaba despejado y en el viento que corría se respiraba paz, José Alfredo Jiménez sonaba de fondo como si no pasara el tiempo. Una señora con lentes de sol descansaba bajo una mecedora techada, cuando el sonido del timbre rompió el silencio.

Cartas en mano, uno de los huéspedes se asomó para avisar que alguien estaba llamando y la enfermera no tardó en salir…

Durante el recorrido por los cinco cuartos de la casa, el comedor y los baños, la música seguía sonando y una de las primeras preguntas que me hicieron fue: ¿Cuántos años tiene su familiar?

CUANDO LLEGA LA VEJEZ

Ancianos seremos --si tenemos suerte—todos… dentro de poco o dentro de mucho.

Así lo dejan ver las listas de espera para ingresar a un asilo, que crecen cada día.

El problema es que el sistema de asilos de Coahuila no está preparado para atender a sus adultos mayores, que en total suman 120 mil 316, de acuerdo a datos del INEGI.

El mismo Instituto Nacional de Estadística y Geografía tiene registrados 155 asilos o casas de reposo en los 38 municipios de Coahuila, por lo que en el hipotético caso de que todos sus ancianos quisieran o se vieran obligados a dejar el seno familiar; sería necesario ocupar cada asilo como en el que estoy, con 776 adultos mayores.

El tipo de estancias varían, son pocas las que dependen del Estado, de hecho son las asociaciones civiles las que estarían respondiendo ante la inminente demanda de lugares.

La atención para los adultos varía, en Saltillo y sus alrededores existen diferentes posibilidades de servicio, desde los gratuitos, las guarderías de mil 500 pesos por semana, hasta los que superan los 20 mil pesos mensuales y que incluyen enfermero particular y habitación individual.

Por ley desde 1997 existe la Norma Oficial Mexicana para la Prestación de Servicios de Asistencia Social para Menores y Adultos Mayores, en la cual se establecen algunos criterios para su cuidado, pero sobre todo se hace énfasis en la calidad del espacio, atención médica, psicológica y recreativa para los usuarios.

La atención psicológica es la base para la buena estancia de los adultos, es clave para su adaptación y les hace más llevadera su nueva etapa.

De acuerdo a psicólogos, para los adultos mayores es difícil aceptar que con el tiempo las limitaciones aumentan, y las capacidades menguan.

Atentos. Ingresar a un asilo es más común. Las razones son varias, las opciones no tanto. / Foto: Luis Salcedo
“Aquí el asilo es como tu casa, vas a venir a comer y retirarte, bonito es vivir la vida… de aquí me sacan solo en estuche”.
Ricardo Ortiz, comerciante.

LOS FILTROS Y LOS INGRESOS

Como parte del primer filtro para algunas casas de reposo, se busca descartar enfermedades mentales de los futuros huéspedes, en el asilode la colonia Topo Chico, acababan de rechazar  la petición de una señora con demencia senil.

Los primeros días son los más duros, enfermeras reciben desaires, quejas, a veces las ignoran, pero saben que es parte del proceso de adaptación. Son ellas quienes en los mejores casos, terminan por ser las mejores aliadas de los huéspedes, aquí radica la importancia de que los adultos tengan atención las 24 horas del día.

La tranquilidad y seguridad de los adultos no depende solo de los enfermeros, la clave está en el primer filtro, en la lectura de las solicitudes de entrada y entrevista con familiares.

En una estancia de Valle Universidad, la directora aseguró que por el bienestar de los que habitan en casa, no se aceptan personas con cáncer o padecimientos mentales, solo Alzhéimer.

A pesar de que extraños han intentado pagar más de nueve mil pesos mensuales para aceptar el ingreso de algún familiar, ella se ha negado, inspirada en brindar lo mejor para sus internas.

Lo mismo ocurre en Ramos Arizpe, una casa de reposo en la colonia Torremolinos tampoco acepta personas con padecimientos mentales, por el bienestar de quienes allí se hospedan.

Los encargados, por medio de cámaras  se ayudan a monitorear a sus adultos, sobre todo por la noche les permite estar al pendiente de los más de 20 hospedados, su prestigio se ve reflejado en la cantidad de solicitudes para ingreso.
 
YO PEDÍ QUE ME TRAJERAN

Hace más de 60 años un grupo de señoras se reunió para brindar ayuda a quien más lo necesitaba, el destino los hizo cuidar más de los ancianos y así nació Asistencia y Ropero del Pobre AC.

Santiago, de 99 años, desde hace cinco reside en este asilo, fue él quien por cariño a sus hijos y para no “estorbarles”, pidió que lo llevaran ahí.

Es parte de los 75 huéspedes de uno de los asilos con más capacidad en la ciudad
Sus encargadas velan por atención tanto física como espiritual, incluso, para los adultos que llegan desamparados, fallecen en sus instalaciones y se encargan de darles el último adiós.

Santiago tiene un mensaje para los más de 120 mil adultos coahuilenses que forman parte del registro poblacional y dudan por entrar a un asilo: “aquí el asilo es como su casa, vas a venir a comer y retirarte, bonito es vivir la vida… de aquí me sacan solo en estuche”.

Atención. Los asilos de Coahuila, insuficientes por le demanda, dan cuidados especiales. / Foto: Luis Salcedo

EL DATO

Algunos de los huéspedes se encargan de pagar su estancia con su propia pensión, en varios de estos sitios hay contadores, músicos y abogados retirados.

Ponga atención:

Si busca asilo, siga estos consejos:

- Revisar el historial de la casa de reposo.

- Verificar que cuente con atención médica y psicológica.

- Preguntar por actividades recreativas.

- Visitar el lugar sin previo aviso, para corroborar su estado.

- Las tarifas de los asilos en Saltillo van desde los mil 500 pesos por semana hasta los que superan los 20 mil pesos mensuales, estos últimos incluyen un enfermero particular y habitación para una sola persona.

- La mayoría de los asilos no acepta a personas con enfermedades como cáncer o Alzhéimer.

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SER DISCAPACITADO ES NATURAL CON LOS AÑOS

Según datos del INEGI, en Coahuila del total de la población de 60 años y más (120 mil) el 23.4 por ciento tiene alguna discapacidad.

Por grupos, el de 60 a 84 años presenta un 21.7 por ciento de discapacidad, mientras que entre la población de 85 años y más el porcentaje se incrementa, de modo que 5 de cada 10 personas de este grupo de edad registra esta condición, con 51.3 por ciento. 

Entre las dificultades más frecuentes reportadas para los adultos mayores sobresale la limitación en la movilidad, pues 69.1 por ciento (de 27 mil personas) presenta esta discapacidad, le siguen la dificultad para ver, con 29.3, y la limitación para escuchar, con 14.6 por ciento. 

Para la OMS, en los años futuros la discapacidad será un motivo de preocupación aún mayor, pues su prevalencia está aumentando. Esto se debe a que la población está envejeciendo y el riesgo de discapacidad es superior entre los adultos mayores, y también por el aumento de enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardiovasculares, el cáncer y los trastornos de la salud mental.

Las limitaciones motriz, visual, mental y auditiva, son las más frecuentes en ese orden.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas presentan discapacidad, casi 200 millones con limitación para desplazarse.

A nivel nacional hay más de 5 millones 739 mil personas con discapacidad, lo que representa el 5.1 por ciento de la población.

En el caso de Coahuila, el 5.7 por ciento de la población presenta discapacidad, más de 122 mil, por causa de enfermedades, accidentes o por nacimiento.

Limitaciones

- El 23.4 por ciento de adultos mayores padece alguna discapacidad.

- 69.1 (del anterior total) padece alguna discapacidad motriz.

- 29.3 tiene deficiencia visual.

- 14.6 no escucha bien.

5  millones 739 mil personas con discapacidad, lo que representa el 5.1 por ciento de la población.

Ilustración: Esmirna Barrera

Karla Guadarrama

Periodista con más de 10 años de experiencia en análisis de datos, tendencias y transparencia. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana. Miembro de PRENDE Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana en Ciudad de México. Asistente titular de Investigación Worlds of Journalism, coordinada por la Universidad de Miami. Coordinación de equipo de Verificación de Candidatum. Premio Estatal de Periodismo 2017.  Además ha realizado coberturas fotográficas en festivales como el Vive Latino y Semana de las Juventudes en CDMX.