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Durante el primer bimestre de este año, 23 trabajadores de la petrolera han sido heridos por bandas dedicadas al robo de combustible

De los costos asociados al robo de combustibles en ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), hay uno que genera serias preocupaciones al gobierno federal: las tomas clandestinas se están ejecutando cada vez con mayor violencia en contra de los trabajadores de la petrolera dedicados a vigilar las instalaciones y cerrar las perforaciones ilegales.

El problema, de acuerdo con información de la Subdirección de Salvaguarda Estratégica de Pemex, ha llegado a tal grado que entre 2017 y 2018 (los dos últimos años de la pasada administración), entre 14 y 17 de cada 100 trabajadores dedicados a vigilar los ductos fueron agredidos por los huachicoleros.

El número de trabajadores petroleros agredidos físicamente por el crimen organizado y los huachicoleros aumentó de cuatro en 2013 a 162 en 2018. 

Al primer bimestre de 2019, el número de trabajadores dedicados a vigilar la red de 17 mil kilómetros de ductos de la empresa asciende a mil 238. Esto signica que Pemex dispone de un empleado para recorrer 13.7 kilómetros diarios y vigilar esa infraestructura.