Valencia, rival del Atalanta, fue la ciudad con los primeros casos en España, luego el virus se propagó. EFE
Muchas teorías apuntan a la serie de Champions League entre el Valencia y el conjunto italiano, que tenía un debut soñado en la fase eliminatoria y terminó como el lugar en el que se desató el coronavirus en Europa

ITALIA.- Al final del sensacional e increíble partido en el que eliminaron a Valencia de la Champions League el 10 de marzo, una victoria por 4-3 en el partido de vuelta en un Mestalla sin público (8-4 global), los jugadores de Atalanta se reunieron frente a una cámara de televisión sosteniendo una camiseta con una dedicación escrita en el pecho. “Bérgamo, esto es para ti”, decía. “Móla mía.”

Muchos italianos necesitaron ayuda para entender esa última frase. Escrita en dialecto bergamés, se traduce como “nunca te des por vencido”. Podría haber sido un eslogan apropiado para la última historia de cuento de hadas del futbol. Atalanta, un un club italiano de una ciudad de 120 mil personas, acababa de colarse entre los últimos ocho en la competencia de clubes más prestigiosa de Europa. Lo hicieron con estilo, anotando cuatro goles en cada tramo de su debut en la ronda eliminatoria de la Champions League.

Este era su método: ataque, ataque, ataque . Un club cuya nómina salarial anual (alrededor de 40 millones) no le compraría la mitad de un Cristiano Ronaldo estaba promediando más goles por partido en 2019-20 que cualquier otro club en las cinco ligas principales de Europa, con la única excepción del Bayern Munich, que gasta más de siete veces en salarios de jugadores. Y Atalanta realmente encarnaba la mentalidad de ‘Móla mía’. Habían perdido sus primeros tres partidos en la fase de grupos por un marcador combinado de 11-2, empataron el cuarto partido y luego avanzaron a la fase eliminatoria ganando los dos últimos.

La felicidad es algo que damos por sentado sin darnos cuenta de que todo puede cambiar en un instante. Hay que disfrutar de cada segundo de la vida”.
Arrigo Sacchi, ex entrenador del Milan.

Sin embargo, las palabras en esa camiseta no tenían la intención de felicitarse. Los jugadores enviaban un mensaje de apoyo a su ciudad, ya que enfrentaba una tragedia de proporciones inimaginables. Uno que el futbol mismo podría, sin saberlo, haber ayudado a propagarse.

La ciudad de Bérgamo está situada en una provincia con el mismo nombre, que cuenta con una población total de poco más de 1.1 millones de habitantes. El 10 de marzo, el día del partido de vuelta en España, el número de casos de coronavirus confirmados en la provincia ascendió a mil 472. En toda Lombardía, la región que abarca a Bérgamo y también a Milán, ya había habido 468 muertes.

La sensación de que se avecinaba una crisis inminente ya era palpable antes de que Atalanta volara a España. Bérgamo formaba parte de la zona de cuarentena del norte establecida por el primer ministro italiano Giuseppe Conte el 8 de marzo, y el equipo necesitó una dispensa especial para viajar un día después. Las fechas del fin de semana anterior en la Serie A, como uno de los partidos más anticipados de la temporada entre Juventus e Inter, se habían jugado a puertas cerradas, y el partido en Valencia se jugaría de la misma manera. Aun así, la realidad golpeó muy fuerte a los jugadores a su regreso.

ESPECIAL

Horas después de la salida de Atalanta, el bloqueo en Italia se extendió a todo el país. Para cuando llegaron a casa, el gobierno redactaba restricciones más estrictas, obligando a la gran mayoría de las empresas, con excepción de las tiendas de alimentos y las farmacias, a cerrar.

“Al principio estábamos contentos”, recordó el defensor Mattia Caldara en una entrevista. “Llegar a los cuartos de final de la Liga de Campeones habría sido inimaginable pocos meses antes. Pero ni bien llegamos a Bérgamo, esa felicidad se esfumó casi por completo.

“Llegar a un aeropuerto semi desierto, cuando normalmente habría habido fans esperándonos, y luego encontrar las calles vacías fue un golpe al corazón”.

Y los golpes siguieron llegando. Al 30 de marzo, mil 878 personas habían muerto de coronavirus sólo en la provincia de Bérgamo. Más de 8 mil 500 están infectados. Los hospitales han estado desbordados, tal como las funerarias y los cementerios. Los residentes vieron pasar convoyes militares para recoger los cuerpos y llevarlos a cremar en otros lugares.

El temor es que el futbol haya ayudado a detonarla.