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Un 77 por ciento ve bien poder detener a alguien bajo el principio de "peligro para la seguridad pública", un 67 por ciento cree que es correcto aumentar la vigilancia en Internet y un 60 por ciento se mostró a favor de acabar con la doble nacionalidad. Por el contrario, sólo un 47 por ciento de los encuestados cree que es adecuado flexibilizar el secreto médico

Berlín. La mayoría de los alemanes están a favor de agilizar las deportaciones después de los atentados registrados en Baviera a manos de dos solicitantes de asilo, según un sondeo publicado hoy.

Tras los ataques en Wurzburgo y Ansbach a finales de julio, los políticos alemanes han dado a conocer numerosas propuestas para mejorar la seguridad en Alemania.

De acuerdo con la encuesta elaborada por el instituto de demoscopia Yougov, a la que ha tenido acceso Dpa, la mayoría de estas propuestas son vistas con buenos ojos por los alemanes, en especial el anuncio del ministro de Interior, Thomas de Maizière, de agilizar las deportaciones, algo que un 85 por ciento de los encuestados ve positivamente.

Asimismo, muchos se mostraron a favor del previsto reforzamiento de la Policía y de los servicios secretos. Un 82 por ciento de los alemanes está a favor de crear nuevos puestos de trabajo en los organismos de seguridad.

Un 77 por ciento ve bien poder detener a alguien bajo el principio de "peligro para la seguridad pública", un 67 por ciento cree que es correcto aumentar la vigilancia en Internet y un 60 por ciento se mostró a favor de acabar con la doble nacionalidad. Por el contrario, sólo un 47 por ciento de los encuestados cree que es adecuado flexibilizar el secreto médico.

Alemania fue sacudida por una serie de sucesos violentos desde el 18 de julio, cuando un refugiado de 17 años, probablemente originario de Afganistán, protagonizó un ataque con hacha y cuchillo en un tren regional en Baviera, hiriendo a cinco personas, entre ellas cuatro turistas de Hong Kong.

Pocos días después, un refugiado sirio se suicidó y causó heridas a 15 personas al detonar una bomba en su mochila en la entrada de un festival al aire libre en la localidad bávara de Ansbach. La milicia terrorista Estado Islámico reclamó la autoría de ambos atentados.