Foto: Vanguardia/Francisco Rdz.
Yian Alejandro García, hondureño de 22 años, relató que salió de su país hace 37 días porque los maras le dieron 15 días para que empezara a vender su droga o para que se fuera del país

TORREÓN, COAH.- El Centro de Día para migrantes “Jesús Torres”, reportó un ligero aumento en el paso de migrantes en octubre y lo que va de noviembre, principalmente por la dispersión de muchos centroamericanos de la Caravana.

Osvaldo Valenzuela, administrador del Centro de Día para migrantes “Jesús Torres”, precisó que normalmente a partir de los meses de octubre, la afluencia de migrantes ha bajado en años anteriores, sin embargo, en este año el número registrado fue de 123.

En lo que va de noviembre suman 58 migrantes los que han llegado al Centro, cuando el promedio mensual es de entre 70 y 90 migrantes.

“El sábado estuvo una familia, papá, mamá y tres niños. Creemos que no hay un repunte de impacto pero sí hay aumento. La mayoría menciona que se separaron de la caravana porque consiguieron raid”, comentó Valenzuela.

Yian Alejandro García, de 22 años, llegó este día a Torreón y hoy mismo planea irse a Piedras Negras. “Me voy pa’ Piedras Negras porque dicen que están poniendo bus, pa’ allá voy”, dijo. Originario de Talanga, Honduras, platicó que salió con la Caravana desde Honduras pero decidió acelerar el paso en la Ciudad de México. “Quería avanzarle. La gente venía ahí estabilizando, todos se venían quedando, uno quisiera pegarle más rápido”, mencionó.

Suma más de 20 días que se separó de la Caravana y quiere llegar a Estados Unidos para trabajar en lo que pueda.

HUYE DE LOS MARAS

El hondureño relató que salió de su país hace 37 días porque los maras le dieron 15 días para que empezara a vender su droga o para que se fuera del país. “Mucha mara, vos sabe que a uno le da pesar hacer eso, que te domina esa gente y te dan días para salir”, comentó.

Yian aseguró que está resignado a que no puede regresar a Honduras porque de lo contrario, dice, lo matarían. “De gusto no salí”, dijo. 

Esa razón cree que puede ser suficiente para que le den asilo en Estados Unidos. Platicó que primero intentará por esa vía entrar a aquel país.

Narró que con la Caravana de migrantes se vivió mucho desorden y que así como hay gente que los apoya, también otra que los quisiera lastimar.

Desde que se separó de la Caravana, el migrante ha viajado en tren. Al sur de la ciudad, sobre unas vías del tren, Yian pedía dinero a los automovilistas que pasaban.

En su viaje se quedó en varios pueblitos. En Cañitas, Zacatecas, una señora le dio alojo y se quedó una semana. En otros lados durmió en iglesias. “Lo más difícil es pasar hambre, frío, andar sucio”, añadió.

Es la primera vez que huye de su país. En el camino, se enteró que su hermano Francisco también migró de Honduras. “No lo he encontrado”.

Cuando se le pregunta qué espera de llegar a Estados Unidos, Yian responde: “Lo que Dios me ponga en el transcurso, chambear”.