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El consumo de energéticos representa desde el 10 y hasta el 30 ciento de los costos de producción de las principales ramas industriales

Ciudad de México. El nuevo aumento de precios a la gasolina Magna, el diésel y la electricidad es “un golpe muy fuerte” para el sector industrial ya que las empresas realizaron su planeación financiera confiando en el discurso oficial de que ya no habría más gasolinazos, advirtió José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).

El consumo de energéticos representa desde el 10 y hasta el 30 ciento de los costos de producción de las principales ramas industriales, como la siderurgia, una parte de la industria cementera, del sector petroquímico, del transporte y de los fabricantes de maquinaria, que son los grandes consumidores de energéticos y por tanto muy sensible a dichos incrementos. Las alzas, dijo, se suman a las afectaciones que la industria ha acarreado a lo largo del año con la devaluación del peso frente al dólar y otros aumentos.

El especialista advirtió también que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) todavía tiene margen para aumentar el diésel y la electricidad para obtener más recursos presupuestales: “Ahí todavía hay un margen. Al final de cuentas parece muy probable que lo quiera explotar porque de alguna forma ya estaba presupuestada esa posibilidad ya que representa más recursos para un sector público mexicano que, contrario a lo que se esperaba con la reforma energética, cada vez requiere más recursos ya ni siquiera para operar mejor, sino simplemente para mantenerse a flote, para ir día a día y no para elevar las capacidades productivas del país”.

Es evidente que se profundizará la desaceleración de la industria mexicana en este año ya que en el primer semestre de 2016 sólo se ha incrementado 0.7 por ciento en términos anuales. El sector manufacturero sigue creciendo pero a menor ritmo y el minero, que incluye la extracción petrolera, lleva dos años en recesión, sentenció.

Cuestionado sobre el argumento de Hacienda de que el alza en energéticos estaba previsto hasta en un máximo de tres por ciento y dependiendo de los precios internacionales, para que las empresas lo tomaran en cuenta en sus previsiones de costos, el especialista acotó que hasta ahora la industria ha aguantado aumentar los precios al consumidor.

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El sector “está consciente de que la debilidad del mercado interno le impide hacer esos ajustes y la mayoría de las empresas se fue por la certidumbre que existía en el discurso político de que ya no iba a haber más aumentos en el precio de las gasolinas y que los gasolinazos habían llegado a su fin, habían apostado por ello y ahorita evidentemente están observando que no está ocurriendo”, indicó.

A la larga la afectación económica con los nuevos incrementos en la electricidad y la gasolina Magna será para todos porque los industriales tendrán que trasladar el costo a los consumidores. El sector manufacturero ya acumula una inflación de casi 8 por ciento, pero en otras ramas es de más del 10 por ciento y en algunos de hasta 20 por ciento, de acuerdo con el índice de precios al productor, sostuvo. “Habrá un encarecimiento de los costos del transporte y eso es delicado. Esa variación de precios restará competitividad a las empresas, tanto las que producen mercancías como las encargadas de transportarlas”, señaló.

El director del IDIC consideró que “al final del día el gran riesgo que existe es que algunos productores o industriales del país vean a las importaciones como una opción porque resulta más barato y con eso se afectan las empresas nacionales”.