Reacciona. En busca de efectivo, el IS ha optado en las últimas semanas por subastar las propiedades confiscadas a la minoría cristiana. / Archivo
El Califato empieza a flaquear por los continuos ataques, sus finanzas flaquean

EL CAIRO.- Desde la proclamación del califato a caballo de Siria e Irak, sus caudillos se habían jactado de edificar una suerte de Estado floreciente, capaz de proporcionar techo y buenos salarios a los occidentales que emigraran hasta sus confines.

“Tienen acceso gratuito a una casa y alimentos además de disfrutar sin coste de suministro de electricidad, gas y agua y disponer de seguridad. Son muchas de las cosas con las que la gente sueña en Occidente”, glosó el clérigo Anjem Choudary, principal rostro del islamismo radical en Reino Unido.

La maquinaria propagandística del Estado Islámico sedujo a muchos con la oferta de vivienda, salario y “ayudas sociales” en concepto de matrimonio e hijos. Pero las finanzas de la organización terrorista más poderosa comienzan a resentirse por los envites aéreos de la coalición internacional.

La austeridad ha alcanzado  el territorio que administran Abu Bakr al Bagdadi y sus compañeros. “Se han visto obligados a reducir a la mitad el sueldo de los dirigentes y un 30% el de soldados y oficiales”, confirma el analista Hashem al Hashimi, asesor del Gobierno iraquí y una fuente de información sobre lo que acontece en la blindada ciudad de Mosul.

Se han visto obligados a reducir a la mitad el sueldo de los dirigentes y un 30% el de soldados y oficiales”.
Fuente anónima.

“Los ataques aéreos han golpeado nueve bancos del IS. En al menos dos de ellos, había depositados 150 millones de dólares. El resto había sido vaciado previamente”.

La arremetida que ha causado más daño a las finanzas del IS se registró a principios de enero cuando la aviación estadounidense redujo a escombros la sede del Banco Al Rashid en Mosul.

Días más tarde, la agencia de noticias Al Amaq difundió un video que muestra la destrucción de las instalaciones, con fragmentos de papel y mobiliario esparcidos. La pérdida de uno de los depósitos usado como banco ha impuesto en la villa una economía de guerra. Según un activista local, el IS ha respondido a la amenaza vaciando las reservas de dinero y ocultándolas en túneles horadados bajo la ciudad. Para su traslado, ha optado por taxis y transportes públicos, desesperados por sortear los ataques.