Esta semana recibí un correo electrónico de un papá de un hijo milenio: “Mi hijo terminó su carrera profesional el pasado mayo. Me dice que es difícil conseguir un trabajo que él espera y no aceptará menos de 20 mil pesos mensuales en un empleo. Le digo que lo importante es la experiencia y después podrá recibir lo que desea. Me ha pedido que lo apoye económicamente para que estudie una maestría, quiere carro nuevo porque ya se graduó, no quiere aportar nada a la casa porque no gana dinero, además quiere que le ayudemos con su celular y sus necesidades personales y salidas con sus amigos. ¿Cómo lo puedo ayudar sin mantenerlo y convertirlo en un parásito de la familia? Gracias”.

Frecuentemente me preguntan papás si es normal que sigan ayudando económicamente a sus hijos graduados y mayores de 25 años en sus necesidades. La independencia se ha hecho muy complicada, especialmente en esta última generación de los milenios. El 23 de mayo pasado, el periódico americano Wall Street Journal publicó un artículo titulado: “Charging Rent When Your Adult Kid Moves Home” (Cobrando renta cuando tu hijo adulto regresa a casa), donde señala que el 35 por ciento de los jóvenes adultos entre 18 y 34 años viven con sus papás en el año 2015 y aumentó un 26 por ciento desde el 2005. Más del doble de los jóvenes milenios viven con sus padres en comparación de la generación Baby Boomers (nacidos entre 1950 y 1970). El artículo afirma que la mayoría de los jóvenes no pagan renta al regresar con sus progenitores. Los expertos financieros dicen que deben aportar a la economía de la casa, ya que es una forma para prepararlos para la vida y madurarlos.

Muchos padres de Baby Boomers piensan que todavía es su obligación mantener a sus hijos adultos. Les regalan carro último modelo y les pagan sus tarjetas de crédito, celulares y gastos personales. No hay nada de malo en apoyarlos en su inicio de vida laboral e independencia, pero una cosa es ayudarlos a despegar y otra cosa es frenar el desafío a la vida. A continuación les presento algunas ideas del convenio que tenemos que hacer con ellos:

Podemos darles algunos meses de “apoyo económico” mientras consiguen trabajo o diseñan sus proyectos profesionales. Ellos deben tener un plan con fechas de logro.

Al término de los meses esperamos que ya tengan un empleo o hayan empezado su sueño laboral. Al tener ingreso económico y cubrir sus necesidades deben tener un esquema de ahorro.

Si desean quedarse más tiempo en casa, entonces se discute con ellos la aportación de cierta cantidad de renta y pago de servicios de la casa. Es importante que tengan la vivencia de ser “adultos”.

Muchos de ellos ya quieren ser tratados como adultos: llegar a casa o levantarse a la hora que quieran o no ser cuestionados con sus salidas y actividades porque son adultos. Mientras vivan en casa de los papás deben cumplir con ciertas normas para mantener una buena convivencia familiar. Estoy de acuerdo que los chicos ahorren para metas significativas como pagar una boda o dar el enganche para una casa o terreno. No estoy a favor (en mi opinión) que no aporten nada a los papás y gasten su sueldo en cosas frívolas como videojuegos, cenas lujosas, celulares costosos o viajes exóticos. Deben tener buenos hábitos de gasto y ahorro para ayudarlos a madurar, y no mantenerlos para estancarlos.

@JesusAmayaGuerr

jesus.amaya@udem.edu