Fotos: Vanguardia
El oficial Cruz, a quien apodan “El Jaras”, se encontraba de descanso pero usó su pistola de cargo para matar a Luis Ernesto Estrada

Un elemento del Grupo de Reacción Sureste (GRS) de la policía preventiva municipal de Saltillo, fue señalado como causante de la muerte de un mecánico al que le disparó en más de tres ocasiones, en el vehículo en que iba a bordo, en el crude de las calle Urdiñola y Guillermo Prieto, en la colonia Topochico, una céntrica zona de Saltillo.

El inculpado es el oficial Cruz, a quien apodan “El Jaras”, mismo que se encontraba de descanso pero le dio uso a su pistola de cargo para cometer la ejecución de Luis Ernesto Estrada Guzmán, el cual contaba con la edad de 44 años.

Horas antes del crimen, “El Güicho” sostuvo un altercado con la familia de una mujer de nombre Penélope.

Al sentirse afectada por las humillaciones a sus parientes, ésta había manipulado al oficial Cruz, quien se encontraba descansando.

Se dijo que “El Gera”, “El Pelas” y “El Jaras”, como se le conocía al oficial de la preventiva municipal a Cruz, llegaron a bordo de una camioneta color verde.

Dicho vehículo presuntamente lo tripulaba Penélope y con lujo de violencia llegó al domicilio en busca del “Güicho”, como era conocido de manera cariñosa por sus amigos y familiares.

Al no encontrarlo en su interior, los sujetos de la camioneta se fueron en el cruce de las calles de Urdiñola y Guillermo Prieto.

Ahí estaba Luis Ernesto en su auto, un Dodge Charger color negro sin placas de circulación.

En la parte trasera solo tenia anunciado su venta con un signo de pesos y no le dieron tiempo de bajar.

Aseguran testigos que “Cruz” o el “Jaras” fue el que disparó en tres ocasiones hasta causarle la muerte al instante.

El cuerpo del “Güicho” quedó sobre el asiento y a pesar de que el incidente se reportó con inmediatez al sistema de emergencias 911, al acudir paramédicos de Cruz Roja ya no le encontraron signos vitales, por lo que le colocaron una sábana en color azul y lo declararon sin vida.

Tras confirmarse el fallecimiento del mecánico-eléctrico, se desató una movilización de las diferentes corporaciones de seguridad.

La mayoría de los policías estaban desconcertados porque aún no sabía si se trataba de un ajuste de cuentas.

Más tarde se acercaron decenas de personas, quienes dijeron ser los familiares de Luis Ernesto y mencionaron que el móvil del crimen fue un problema familiar por terrenos.

Luego se especuló que el móvil del crimen fue pasional, por culpa de la mujer de nombre Penélope. Dicha versión no fue confirmada por la Fiscalía General del Estado (FGE) y las investigaciones que efectuaron en la escena del crimen fueron complicadas.

Decenas de familiares rebasaron la cinta de acordonamiento con la intención de ver a su familiar quienes exigían justicia en contra del homicida quien resultó ser policía.

De igual forma, otros lanzaron insultos contra cualquier oficial que vieron tras la línea amarilla y se desataron conatos de riña.

Los oficiales de tránsito sólo miraban la pelea y no hicieron absolutamente nada para controlar la situación.

El levantamiento de cadáver se dio hasta las 2:30 horas y su traslado fue directo a las instalaciones del Servicio Médico Forense, (Semefo).

Para la coordinación de homicidios de la FGE, el agresor no estaba en funciones para que acredite una supuesta legítima defensa.