Cuando Fox asumió el poder, declaré en el Miami Herald que se veía el cambio, pero en cámara lenta. Obviamente nunca adquirimos la velocidad de órbita y el gran cambio brilló —como aerolito.

Hoy la cámara lenta se repite, pero… ¡vamos en retroceso! Un día explota un ducto, otro día cae Pemex, otro día se devalúa el peso. Las malas noticias se van filtrando. La última es el virtual colapso del SAT, abrumado se dice, por el cierre de miles de negocios al mismo tiempo.

Durante la campaña de Fox, Pedro Cerisola dijo en una reunión que yo sufría la maldición de Cassandra. Que podía predecir el futuro, pero que nadie me hacía caso. No le faltaba razón, quizá. Fox nunca quizo asomarse al futuro y Felipe se lo madrugó.

Hace un par de años aseguré en éstas páginas (ver: Terrorismo Fiscal) que el SAT tenía un problema estructural, de diseño. Tratar de llevar la contabilidad al día de cientos de miles de comercios e industrias era una verdadera locura. Costaría mucho a los causantes y sería imposible cumplir con sus exigencias descomunales. Comparé un negocio de transportes en México contra uno en Texas. Allá la contabilidad es la chequera y punto.

Locura mayor, es que dejemos que nuestros gobernantes hagan con nosotros todo tipo de experimentos predeciblemente fallidos. No nos damos a respetar, nos usan y abusan.

Estamos sumidos mexicanos. Los Estados están bien tronados. Ahora que siete gobernadores se unen para reclamar la injusta repartición de impuestos, salió a colación la trampa en que nos metieron cuando los Estados renunciaron al cobro de impuestos y le cedieron esa facultad en monopolio al Gobierno Federal.

Caramba, es como renunciar a tener un modus vivendi y esperar ser alimentado con una sonda en la vena por siempre. Yo demando saber ahora mismo qué plantean los gobernadores. ¿Alguien lo sabe?

Estamos poniendo en manos de El Bronco nuestro futuro como estado capital industrial, comercial, educativa, deportiva y financiera.

Me preocupa no saber quién conduce este proceso. ¿Existe alguna persona responsable? Porque todos sabemos que un camello es un caballo de carreras diseñado por un comité del que nadie responde.

¿Calmarán al SAT? Las pifia en el diseño y las capacidades reales del SAT van a provocar situaciones de hecho totalmente injustas. Causantes que por cierre no se pueden dar de baja a tiempo —y sin que sea su culpa— podrían quedar en estatus de delincuentes fiscales. Pregunto: ¿los gobernadores van al menos a evitar que el día de mañana los “morenos” ordenen se ejerza acción penal contra morosos involuntarios?

Como digo arriba, esto se está desmoronando a cámara lenta, pero como que tiende a acelerarse. Nunca he sentido alivio con enviar tweets, ni “memes” burlones por más que circulen. Ahora mi atención está en buscar ciudadanos que sepan, quieran y puedan armar una propuesta de gobierno alternativo.

No critico, sino al contrario, me place que FRENA esté activamente buscando terminar con un gobierno que resultó totalmente incapaz en todos sentidos. Puedo afirmar que los problemas del país se están multiplicando y la gente radicalizando. Necesitamos algo mucho mejor… pronto.

Sin embargo, creo sin demérito de FRENA, que necesitamos armar una alternativa. Las elecciones son una oportunidad, pero ¿qué si para dentro de un año ya sentó raíces la compra descarada de votos que es la verdadera prioridad de este mal gobierno?

¿De qué servirá la unión de los siete gobernadores? Quizá de poco, porque la única respuesta que han recibido es la clásica de la canción. Te doy el sí, pero no te digo cuándo. Y mientras, la torre de fantasías presidenciales se sigue desmoronando. La vaquita Pemex se secó y ahora se secarán los arroyos del SAT también.

Necesitamos un BATNA. Armar una Mejor Alternativa al Acuerdo Negociado que recomienda la universidad de Harvard. Poner un plazo, cantar la zanahoria y cantar el palo. Que los siete gobernadores sean serios y se comprometan a algo concreto. O sí o no, ¡pero ya!