Para 1982 el actor norteamericano Harrison Ford era ya una famosa estrella de Hollywood gracias a su papel de Han Solo en “La guerra de las galaxias” (1977) y  “El imperio contraataca” (1980).

Eso sin contar que en 1981 fue el protagonista de la primera entrega de otra lucrativa saga de películas hollywoodenses interpretando al arqueólogo Indiana Jones de “Cazadores del arca perdida”, cintas con el sello de directores como George Lucas, Irvin Kershner y Steven Spielberg, de manera respectiva, que lo posicionaron de manera automática como un actor destacado dentro de películas si bien del género de ciencia ficción mayormente como el héroe de historias en las que predominaban las aventuras y la fantasía.

Por eso es que cuando a finales de 1982 los cinéfilos que asistimos al entonces cine de moda de Saltillo Studio 42, donde apenas un año antes se había exhibido precisamente “Cazadores del Arca Perdida”, si bien nos desconcertamos en primera instancia por salirse del molde de protagonista de las cintas mencionadas, dejamos la sala todavía deslumbrados por haber sido testigos de una película del género de ciencia ficción atípica para la época, ya que su director, Ridley Scott, quien un par de años atrás nos había sorprendido ya con la fusión de ese mismo género con el del terror que logró en “Alien: El octavo pasajero”, ahora combinaba con maestría la ciencia ficción con el cine negro y un thriller al que el tiempo le haría justicia como el clásico de culto en el que se convirtió.

El filme en cuestión era “Blade Runner”, y viene a colación con las recomendaciones en cine de esta semana porque Ford regresó el pasado viernes 6 de octubre a las salas de cine del mundo como el detective ahora retirado Rick Deckard en “Blade Runner 2049”, una secuela que tardó precisamente 35 años en cocinarse pero que llega tan a buen puerto con la producción del mismo maestro Ridley Scott y , sobre todo, bajo la dirección de quien se ha consolidado como uno de los mejores directores contemporáneos de ciencia ficción, el cineasta canadiense Dennis Villeneuve (“La llegada”) que si se le da la oportunidad deja al espectador embelesado de una forma similar a como nos quedamos tras haber presenciado en la pantalla grande “Blade Runner” en 1982.

Dicho esto, no dudamos en afirmar que “Blade Runner 2049” es la mejor secuela del género desde “Terminator 2: El día del juicio” (James Cameron, 1991) porque si bien hace una respetuosa relectura al clásico basado en el texto del gran visionario escritor Philip K. Dick tiene su sello propio desde el prólogo del muy bien cimentado y redondo guión de Hampton Fencher, uno de los autores de la versión original, en conjunto con Michael Green (“Logan”; “Alien. Covenant”) donde se nos ubica en el año 2049 donde los replicantes o androides “rebeldes y confundidos” de la primera entrega han sido sustituidos por replicantes “que obedecen” entre los ahora hay un joven Blade Runner, K (Ryan Gosling) enviado a buscar a un replicante “de la vieja guardia” en el exilio.

Esa misión desentraña un secreto encubierto por 30 años que da la excusa perfecta para que Villeneuve nos ofrezca una pieza audiovisual equivalente en todos sentidos a la original teniendo un sólido elenco; una fotografía majestuosa de su fotógrafo de cabecera Roger Deakins y una banda sonora que si bien no tiene a Vangelis tiene a Benjamin Wallfish y Hans Zimmer. No se la pierda.

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