Modificaciones. La BMW tiene la capacidad de renovarse y mejorar sus modelos aún y cuando parece que su calidad ha tocado el techo.
La generación pasada de este vehículo no parecía tener espacio para la mejora: su manejo, equipamiento y aspecto eran tan precisos que parecía que el siguiente paso de los alemanes solo podría ir en detrimento en comparación a tal entrega

Lo bien que hacen las cosas los alemanes en el plano automotriz les permite tener una seguridad que raya en la soberbia. “Nos toma un periodo de seis o siete años redefinir el concepto de perfección en un auto”, bromea Wieland Bruch, vocero de BMW en la presentación del nuevo M5 en Portugal. 

La generación pasada de este vehículo no parecía tener espacio para la mejora: su manejo, equipamiento y aspecto eran tan precisos que parecía que el siguiente paso de los alemanes solo podría ir en detrimento en comparación a tal entrega. 

Para la presentación de este modelo (con nomenclatura #F90 para distinguir su nueva generación) han tomado un riesgo que parece un disparate: dotar a este deportivo de un sistema de tracción integral. 

Además de que históricamente el BMW M5 se ha distinguido por la presencia de un sistema de tracción trasera para tener increíbles maniobras de derrape en curvas, este cambio supone un considerable aumento en el peso del vehículo. 

Ahí entra la mezcla entre el ingenio y el riesgo de los alemanes: para contrarrestar el aumento en el peso que supone tener un sistema de este tipo, BMW decidió que, para la instalación del techo del nuevo BMW M5, el material a usar fuera la fibra de carbono, convirtiendo al F90 en un auto aún más ligero.

Esta decisión permite que también tenga un centro de gravedad más bajo y además tenga una fuerza de torsión más elevada.