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El humano promedio y contemporáneo se caracteriza por llevar una vida ajetreada y llena de estrés y ansiedad. Los psicólogos ahora nos hablan sobre todas las cosas que pueden provocarnos estrés desde edades en las que no sabes ni lo que significa, y entre los jóvenes adolescentes hasta es común escuchar frases como “¡Qué estrés!”. Es ahí donde uno se pregunta ¿Qué podrá causarle tanto estrés a un niño o un adolescente si no tienen mayores problemas o responsabilidades?. Bien, pues podría sorprenderte que todos los seres vivos (plantas y animales incluidos) son propensos a sufrir de estrés, ansiedad y sus efectos. Estos desordenes no son solo desesperación, enojo y llanto, y de hecho en los animales se manifiesta de maneras muy claras pero que no estamos acostumbrados a atender.

Para poder detectar las cosas que puedan causar estrés o ansiedad a tu peludo debes ser muy observador; poner atención a sus cambios de comportamiento, su lenguaje corporal (posición y movimiento de orejas y cola, cómo camina…) y cómo reacciona a su entorno. Uno de los factores más comunes que alteran a los perros y gatos son los ruidos fuertes y los estruendos. Ellos escuchan mucho más fuerte que nosotros por lo que no podemos imaginar la sensación que les producen los fuegos artificiales, una explosión, una tormenta o una balacera. Podemos ayudarles manteniéndolos en un lugar seguro, acompañados y premiarlos cuando logren calmarse. Otros factores que les producen ansiedad son la soledad o la separación. Cuando su humano pasa mucho tiempo fuera de casa, cuando se quedan en una pensión, sobre todo los perros tienden a sentirse ansiosos y lo manifiestan ladrando, aullando, destruyendo cosas u orinando y defecando por todos lados. En estos casos puedes ayudarte pasando más tiempo de calidad con el; pasearlo, cansarlo, jugar con el para que después tenga ganas de descansar y no se preocupe tanto si te vas unas horas. La falta de actividad física, el encierro, estar en espacios muy reducidos o atados a una cadena también puede detonar síntomas de ansiedad e inquietud, que después se traducen a una pantufla mordida o una maceta rota si tienes suerte, porque un perro o un gato ansioso o estresado incluso puede volverse violento. Tu peludo solo está tratando de decirte: ¡Oye, estoy aquí!, ¡ponme atención!, ¡quiero estar contigo!

Un animalito recién adoptado también puede presentar ansiedad y estrés en su nueva casa, independientemente de su edad. El proceso de adaptación es diferente para cada animalito, pero estar en un lugar nuevo y desconocido puede alterarlos un poco, así que si tu peludo acaba de llegar a casa y no deja de aullar en las noches o enloquece cada vez que sales al patio con él, ten paciencia, llegará el día en que se adapte.

Si crees que tu mascota presenta comportamientos más extremos y no logras entenderlo o calmarlo entonces te recomendamos consultar a un veterinario, un entrenador o un especialista de comportamiento animal… después de todo nuestras mascotas no pueden hablar y es nuestra responsabilidad tratar de entenderlos y ayudarlos.

Gerry junto con los perritos de Brigada Rescate cuentan contigo para encontrar un hogar con mucho amor.

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