Foto: MARCO MEDINA Heredero. Carlos Gerardo Barrera Martínez, es parte de la tercera generación que está a cargo de la Botica Lourdes.
Por más de 100 años, la farmacia sigue ofreciendo medicamentos hechos con base en recetas magistrales

La Botica Lourdes es la más antigua de la ciudad y permanece activa a pesar de la difícil competencia que tiene en el ramo farmacéutico.

Carlos Gerardo Barrera Martínez, quien actualmente maneja el negocio, asegura que continúan usando las fórmulas que usaba su abuelo a principios de siglo y continúan siendo hasta un 50 por ciento más efectivas que un medicamento de patente.

Para inicios del siglo 20, señala la historiadora Esperanza Dávila Sota, había 6 boticas en toda la ciudad, entre ellas la establecida por Ignacio Barrera García, que se encontraba en la Plaza de los Hombres Ilustres, hoy conocida como Plaza Manuel Acuña, incluso llegó a establecerse en el edificio del Teatro García Carrillo.

“Las más importantes eran la San Luis, del señor Carothers; la Botica París, del doctor José María Rodríguez, también en la Plaza de Armas; la Botica Guadalupe, en la calle de Zaragoza, del doctor Dionisio García Fuentes, prestigiado maestro y director del Ateneo Fuente; la Botica del Carmen, en la calle de Allende, de don José María de la Fuente; la Progreso, de don Francisco de la Peña, y la Botica Lourdes”, indica Dávila en su columna Desde Mi Barrio de VANGUARDIA.

Aunque Barrera Martínez no tiene una fecha exacta de la fundación del negocio, tiene muy claro que fue antes de 1930 y de acuerdo con la lista que publica la historiadora, el negocio que sobrevive de ellos ahora se encuentra oculto en la calle Obregón, bajo el número 229 (entre Aldama y Victoria).

Ubicación. La botica (la más antigua en la ciudad) actualmente despacha en la calle Obregón, entre Aldama y Victoria.

 “Él, junto con mi abuelita, se fue especializando en el oficio hasta que dieron con toda la sociedad saltillense, cuando Saltillo solo era el primer cuadro. Lo que platican es que la sociedad los aceptó, agarraron mucha confianza con otros comercios y se mantuvieron.

“Con el cambio de generaciones siguió mi papá, una por la tradición y otra por la necesidad de trabajar porque el negocio era muy rentable. Actualmente soy la tercera generación y seguimos por lo mismo pese a la competencia tremendamente fuerte que existe en la actualidad en el mercado”, platica el nieto del fundador.

Carlos Gerardo platicó que para elaborar sus fórmulas magistrales, que son medicamentos creados específicamente para cada paciente por un médico especialista, como la mayoría de los productos que elabora, aún respetan las guías marcadas por los libros que heredaron de don Ignacio Barrera.

“Nos especializamos en la venta de ácidos, sales, material de curación. ortopedia y también medicamento de patente y similar. Son remedios antiguos que se siguen preservando, y actualmente solo hay dos o tres negocios máximo que los preparamos, pero es un servicio que se sigue necesitando y son cosas que aún pide la gente”, indica el miembro de la tercera generación de farmacéuticos.

Inicios. En algún tiempo estuvo en la esquina de Padre Flores y Aldama.

En esta temporada, asegura el encargado de la Botica Lourdes, la fórmula más solicitada son los productos dermatológicos, seguido de medicamentos para la cicatrización, úlceras y hasta tratamiento de llagas.

“El costo-beneficio tiene mucha diferencia, son productos que dan muy buen resultado, rápido y con un costo hasta 50 por ciento inferior en comparación con un medicamento patentado. Viene gente de todo tipo pero la mayoría son clientes cautivos que tienen tratamientos continuos, muchos se pasan la voz al ver los buenos resultados de los compuestos y así seguimos”, aseguró Barrera.

>  Don Ignacio Barrera García (fundador) también fue pionero de la publicidad farmacéutica. Su botica Lourdes fue la primera en anunciarse en la cuidad en la revista El Ateneo, ofreciendo medicinas de patente.