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Con dos colecciones, el diseñador que enamora a Lady Gaga y Michelle Obama es la última estrella de la industria
lQuiero ser una marca fiable a la que las mujeres vengan a comprar cada temporada”
Brandon Maxwell

MADRID.- El diseñador Brandon Maxwell comparte un grupo de WhatsApp con su madre, su hermana, su mejor amiga desde la infancia, Gabriella, y otras más actuales, entre las que está Lady Gaga. En ese foro envía fotos de sus diseños según los va creando y les pregunta si se los pondrían. La familia y las mejores amigas nunca mienten, ni tienen miedo a decir si algo no les gusta. Y, al final, como buen descendiente de italianos, hace lo que su madre le dice.

Maxwell creció entre mujeres, observando a su abuela en la boutique en la que trabajaba en Longview, Texas (EE UU). Ellas son sus mejores consejeras y también en quienes se inspira. Aunque también está Jackie O. y Lady Di: “Cuando me estanco, me pregunto: ¿Se pondría esto la princesa Diana? Siempre me han inspirado las mujeres que llevan la cabeza bien alta. Nadie piensa 'pobre Jackie", dijo a principios de agosto a Glamour.

Todas ellas son las que le han ayudado a pasar en menos de un año de estilista de la propia Gaga a la estrella revelación del diseño de moda. Con solo dos colecciones en el mercado —la primera presentada en septiembre de 2015 en Nueva York— en junio ganó el premio de ropa de mujer del Council of Fashion Designers of America (CFDA). Y la semana pasada recibió otro espaldarazo: Michelle Obama eligió un vestido color marfil diseñado por él para la cena de Estado en la Casa Blanca con el primer ministro de Singapur.

“Ha sido un honor increíble para mí y mi equipo crear este vestido para la primera dama. Fuerte y elegante, ella es la personificación de la mujer que me inspira a la hora de crear, y un modelo para mujeres en todo el mundo”, responde por email. Maxwell, a la vista de su Instagram, está disfrutando de unas breves vacaciones antes de terminar los detalles de su próximo y tercer desfile, y de que empiece de nuevo la temporada de eventos.

A sus 29 años, no recuerda cuándo decidió que la moda sería su forma de vida, porque la moda siempre lo ha sido. Consciente de su homosexualidad desde muy pequeño, y viviendo en un pueblo texano, decidió pronto crear un mundo propio en el que se sintiera seguro. “Mi propia burbuja estaba con mis amigas, a las que yo vestía. Nos quedábamos en casa los fines de semana y las hacía fotos”, recordaba en una entrevista poco después de recoger el premio de la CFDA. “Lo pienso ahora: soy 15 años mayor y estoy haciendo exactamente lo mismo, pero a mi manera”.

Sin límite de edad

De vestir a sus amigas en Texas, ha pasado a tener su propio estudio de Nueva York. Maxwell no dibuja sus diseños, los crea con las telas sobre sus modelos. De ahí su atención al detalle, su espíritu arquitectónico y su pragmatismo. “Quiero ser una marca fiable a la que las mujeres vengan a comprar cada temporada”, asegura en Glamour. Mujeres que van de “la hija a la abuela”. Maxwell, como sus contemporáneos, desea diseñar para todas las mujeres. Aunque a diferencia de otros, quiere que las prendas sean sencillas y atemporales. “El perfecto pantalón negro o la perfecta blazer negra” son sus prendas fetiches. Tiene debilidad por el negro y el blanco porque cuando diseñó su primera colección “pasaba por un periodo muy oscuro” de su vida.

Los vestidos de noche, aunque incluya seis o siete en sus colecciones, prefiere crearlos a medida de las clientas que aún mantiene como estilista. De entre todas ellas, Lady Gaga es la más fiel, con la que empezó en 2010 cuando aún era asistente de Nicola Formichetti, y a quien llama ahora su “mejor amiga”.

En esa lista de clientas también están Karlie Kloss, a quien vistió en la pasada gala del Met, Gwyneth Paltrow, Iman o Naomi Campbell. Su trabajo como estilista fue el trampolín para los desfiles y ahora es también su manera de no perder el contacto directo con esas mujeres que le inspiran, como Michelle Obama. Con su elección, la primera dama ha confirmado a Maxwell como una estrella en alza, al igual que hizo con Jason Wu en el baile inaugural de 2009, o más recientemente con Christian Siriano. Probablemente la incluiría en su heterogéneo grupo de WhatsApp. © EL PAÍS, SL. Todos los derechos reservados