El artista Federico Jordán escribe sobre la importancia del dibujo de reportaje, como instrumento de registro de en las audiencias penales.

Llevé al juzgado 30 hojas de papel A3; tres portaminas de dos milímetros: roja, azul y grafito 4B. Sin navaja, sin sacapuntas. Afilaría las minas con la suela de mi zapato.

Por estos materiales de registro, se nos negó el acceso a la audiencia de imputación de Rogelio N, presunto homicida.

Está bien –pensé—, creo que tengo el derecho de usar estos materiales, no lo impide la ley, pero puedo hacer los dibujos memorizando la escena: la observaría, la miraría, la memorizaría. Después saldría del juzgado en silencio, tomaría un Uber hasta mi estudio en Vanguardia Mx. Ahí cerraría mi puerta y mis párpados, forzaría mi recuerdo, abriría mis ojos y dibujaría la imagen mental que venga. No es lo mismo, es lo que hay.

Pero ese día no estaba solo en el juzgado. Mi compañero el periodista Carlos Arredondo me acompañaba con su cuaderno y pluma en la mano. Al momento, reclamó nuestro derecho por acceder a la audiencia con nuestros instrumentos de escritura y dibujo. Fue imposible entrar.

Ese día, juntos nos dirigimos a la oficina de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, Miriam Cárdenas Cantú. Entregamos un documento pidiendo se emitan criterios que garanticen el derecho a periodistas para realizar coberturas a procesos penales en la entidad.

Siempre he pensado que el dibujo es conocimiento. Dibujar es un acto de observación. John Berger escribió que ver es desplazarse sobre la superficialidad de las cosas. Pero mirar es lo contrario, observar es conocer la esencia de las cosas.

El dibujo de reportaje (drawing reportage) es un acto totalmente distinto a la fotografía de prensa. Es una práctica in situ de observación. Un registro que declara la diferencia que existe entre la realidad y la subjetividad del artista, sin el apoyo de medios de registro electrónicos y fotográficos.

La importancia del dibujo en juzgados y audiencias radica en el registro de la kinésica humana: los gestos, las miradas, las relaciones. Es un registro que acumula instantes. Es un trabajo pausado, distinto a la mirada fotográfica.

La historia del dibujo en cortes de justicia, viene de Nueva Jersey en 1932, en el juicio a Richard Bruno Hauptmann por el secuestro y asesinato del bebé de Charles Lindbergh y Anne Morrow.

Desde entonces las cámaras fotográficas fueron intrusivas. Se prohibieron.

¿Cuál será el dictamen de la presidenta del Tribunal Superior de Justicia sobre el uso de lápices y cuadernos?

En el caso del dibujo de reportaje en los juzgados, ya sea el registro a través de la observación directa de los hechos o del recuerdo de los mismos, en Vanguardia Mx  interpretaremos el núcleo de la naturaleza humana.