El futbolista Kaká brilló en clubes de Europa, Brasil y Estados Unidos, ganó el premio del mejor jugador del mundo en 2007. Foto: AP
El ahora ex jugador nacido en la ciudad de Brasilia debutó en la selección de su país en un partido amistoso, en el cual Brasil goleó a 6-0 a Bolivia el 31 de enero de 2002.

El futbolista Kaká brilló en clubes de Europa, Brasil y Estados Unidos, ganó el premio del mejor jugador del mundo en 2007, pero a lo largo de 16 años de carrera le faltó haber sido el gran protagonista de la selección “canarinha” en alguno de los tres Mundiales que disputó.

Kaká, que anunció el domingo su retirada, jugó las ediciones de 2002, 2006 y 2010 e incluso fue campeón en su primera Copa, en Corea y Japón. Sin embargo, apenas jugó 27 minutos en 2002, y en el último partido de la fase de grupos, un 5-2 ante Costa Rica. En sus dos siguientes participaciones mundialistas su nivel no estuvo a la altura de lo esperado.

El ahora ex jugador nacido en la ciudad de Brasilia debutó en la selección de su país en un partido amistoso, en el cual Brasil goleó a 6-0 a Bolivia el 31 de enero de 2002. Sus buenas actuaciones en los partidos previos del Mundial de Corea y Japón, pero sobre todo su gran nivel en el Sao Paulo, hicieron que el entrenador Luiz Felipe Scolari lo incluyera en la lista definitiva de un Brasil que ganaría en Asia su hasta ahora última Copa del Mundo.

Después de ese Mundial, Kaká llegó a la cita mundialista de Alemania 2006 como uno de los líderes futbolísticos de una selección que contaba con un poder de fuego inigualable: Ronaldo aún estaba en buena forma y brillaba en el Real Madrid; Ronaldinho era, por lejos, jugador más desequilibrante de aquel momento y acababa de consagrarse campeón de la Champion League con el Barcelona.

Imagen del 26/04/2009 de Kaká (c) jugador del AC Milan del AC Milan celebra tras marcar desde el punto de penalti contra el US Palermo durante el partido de fútbol de la Serie A italiana en el estadio Meazza en Milán, Italia. Foto: EFE

Además, Adriano se sumaba como indiscutido hombre de área, mientras que Kaká, quien ya descollaba en el hasta ahora último gran Milan de Italia, era el encargado de conducir el ataque sudamericano como hombre de creación en el mediocampo.

La prensa brasileña bautizó a esa ofensiva como "Cuadrado Mágico", pero algo no funcionó: hubo un exceso de confianza y un equipo desequilibrado entre ataque y defensa, pero fundamentalmente el talón de Aquiles de ese Brasil fue una preparación realizada en Suiza, en donde los entretenimientos eran transmitidos en vivo y en los que el público pagaba entrada.

Esas prácticas de Brasil estuvieron más cerca de ser organizadas por el departamento de marketing de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) que por el departamento técnico de la selección. Se vieron escenas de histeria e invasiones de espectadores para abrazar a los ídolos. El resultado fue que Francia eliminara sin atenuantes a Brasil en cuartos de final, con una soberbia actuación de Zinédine Zidane.

Así, Kaká se despedía de su primer Mundial como protagonista con un actuación debajo de la expectativa creada antes del certamen.

A Sudáfrica 2010 llegó como jugador del Real Madrid. Había sido adquirido por el club merengue el año anterior, pero las continuas lesiones ya comenzaban a mermar su rendimiento.
A los 28 años, era el indiscutido líder de un Brasil que después del fiasco de Alemania había apostado por Dunga, un entrenador de trato duro que montó un Brasil pragmático que jugaba al contragolpe.

Brasil comenzó bien la competición e incluso estuvo 1-0 ante Holanda en cuartos de final. Sin embargo, por errores propios y virtudes ajenas terminó cayendo 2-1 y Kaká se despidió para siempre de Mundiales.

En los años siguientes el rendimiento de Ricardo Izecson dos Santos Leite, su nombre en el documento, fue decayendo. En 2013, volvió al Milan para intentar recuperar el brillo perdido, pero segundas partes nunca son buenas. Se fue al Orlando City de Estados Unidos, tuvo un rápido paso por el Sao Paulo, el equipo que lo vio debutar como profesional, y después regresó al equipo de Estados Unidos hasta su retirada.

Sin embargo, no todo fueron decepciones de Kaká en la selección de Brasil. Kaká conquistó la Copa de las Confederaciones de 2005, en una final ante Argentina. Los brasileños arrasaron a su clásico rival 4-1 y su actuación fue brillante, anotando, incluso, uno de los goles de su equipo.

En 2009, obtuvo la segunda Copa de la Confederaciones, esta vez tras imponerse en la final ante Estados Unidos en Sudáfrica.

Tuvo una última oportunidad de brillar con la selección de Brasil, ya que Dunga, de nuevo al comando después del fracaso de la Copa 2014 disputada en casa, lo convocó para la Copa América Centenario 2016, pero por una lesión muscular se quedó afuera del grupo que disputó el torneo en Estados Unidos.

Kaká disputó en la selección de Brasil 91 partidos, anotó 29 goles y dio 25 asistencias, pero nunca pudo demostrar con la camiseta “verdeamarela” en Mundiales el nivel que lo llevo a ser uno de los grandes jugadores del mundo en el siglo XXI.