La danza ha llevado, paso a paso, a María del Pilar Martínez Valdés a poner los ojos en la Catedral mundial del teatro musical

Qué tal, estimados amigos, con el gusto de saludarlos nuevamente.

El personaje que hoy les quiero presentar trata de una joven talentosa originaria de nuestra ciudad, quien desde sus escasos cinco años ingresa al mundo de la danza llevada de la mano de su madre, y fue precisamente en la duela de la escuela de ballet de la conocida maestra Carmen Webber, donde da sus primeros pasos de danza clásica, experiencia que ella considera como un regalo de vida que la marcó para siempre.

Talento. María del Pilar Martínez Valdés, desde los cinco años dio muestra de habilidades dancísticas con las que seguramente logrará un lugar en Broadway.

Con el transitar de su niñez a la adolescencia y entre baile folclórico y gimnasia acrobática se va desarrollando, su participación como porrista en su colegio le va abriendo camino donde con base en prácticas arduas va dando muestra de su capacidad.

Nada ha sido fácil, pues su recorrido en el mundo del espectáculo se ha caracterizado por su constante lucha a base de lograr un sueño: actuar en los escenarios de Broadway en Nueva York, para lo cual, ella se ha preparado de forma incansable y continua, me refiero a María del Pilar Martínez Valdés, mejor conocida como Pily.

Durante su brillante trayectoria ha estado en obras musicales presentadas en nuestra ciudad y algunos otros lugares cercanos como “José El Soñador”, “La era del rock”, “Broadway en Hollywood”, “Jesucristo superestrella”, “Las sirenas no cantan reggeton”, esta última, obra del género musical infantil y ganadora de un premio nacional, así también ha destacado como coreógrafa en obras musicales infantiles como “Un extraño sueño” y “Mis niñas migrantes”, todas estas participaciones han formado un bagaje que le ha permitido estar en constante entrenamiento y poner su mira en latitudes de un plano internacional, además de su preparación en el extranjero, como fue el haberse desarrollado en escuelas de alta academia, en jazz lírico en Broadway Dance Center en la ciudad de Nueva York, y en danza clásica, en Dijon, Francia.

Experiencia. Ha tomado clases en Nueva York y Francia.

Su ADN contiene genes artísticos y deportivos sobresalientes heredados por parte de las familias de sus padres, donde se pueden encontrar desde pintores, poetas hasta deportistas olímpicos y panamericanos, es claro que ella, como coloquialmente se dice, “refinó”, y ahora lo demuestra en cada paso profesional que va dando.

Actualmente Pily se costea sus viajes a Nueva York con todos los sacrificios que ello conlleva, y va por periodos de aproximadamente cuatro meses, a tomar cursos con las coreógrafas más reconocidas a nivel internacional, como es el caso de la maestra Sheila Barker, en el Broadway Dance Center, lugar emblemático de esta ciudad, donde acuden todos los estudiantes que quieren lograr un lugar en alguna de la obras musicales que se presentan en ese icónico lugar vanguardista del espectáculo internacional, es ahí que Pily, nuestro personaje, logra destacar y alcanzar una calificación de excelencia.

Quizá suene fácil y se diga rápido, pero ahí se requiere de mucha destreza, entrenamiento, concentración, agilidad, acondicionamiento físico, memoria y suficiente técnica, todo esto para demostrarlo en un momento muy breve, pero antes de esto, existieron muchos filtros para lograr la aceptación para ingresar a este centro de alta especialidad, un lapso aproximado de seis meses para conjuntar todos los requisitos para lograr ingresar y luego de tres meses de prácticas entrar a la fase definitiva de clasificación y evaluación. Al final de este curso ella obtiene un diploma que la acredita para volver a ingresar a continuar su preparación y ser elegida para presentarse en alguna obra musical, o bien trabajar en México como coreógrafa.

Hoy su más grande sueño es seguir preparándose con ahínco para lograr estar en el elenco de alguna obra musical de Broadway, y vaya que está luchando por alcanzar ese objetivo, quizá el recurso económico sea el aspecto que le causa mayor dificultad, pero no pierde la esperanza de lograr la atención de algún mecenas o institución que le apoye en ese sentido. Por lo pronto, Saltillo su ciudad natal, ya ganó una coreógrafa de prestigio, que en un futuro pueda encauzar los sueños de muchos jóvenes que al igual que ella, quieran escalar grandes alturas en ese mundo del espectáculo musical.

Actualmente se prepara para viajar en un futuro inmediato a la ciudad de Nueva York donde costeará su estancia como “baby sitter” o cuidadora de infantes. Ella no se achica y busca a toda costa conquistar sus metas, su juventud y su ímpetu por lograrlo la convierte en una saltillense ejemplar.

Por todo esto, honor a quien honor merece. Reconocemos a María del Pilar Valdés Martínez, “Pily”, como un ejemplo a seguir por los jóvenes de nuestra ciudad.