En la década de los noventa del siglo pasado, y por cinco o seis años, trabajé lo mismo en el Distrito Federal que en la ciudad de Monterey para varias compañías editoriales. En mi radio de acción, la parte más septentrional que visitaba era Ciudad Juárez, Chihuahua. Pero también, me tocaba como ruta de trabajo el estado de Tamaulipas. Aquí, en este bello y ardiente Estado, también me presenté con lecturas de mi poesía y cursos, a los cuales seguido me invitaba el poeta Juan José Amador, quien murió de una extraña y feroz enfermedad que lo fue secando. Amador me invitaba y yo asistía con mucho gusto a encuentros de escritores y seminarios de poesía y narrativa que aquí eran bien recibidos. 
 
En su momento, conocí la capital, Ciudad Victoria; Reynosa, Matamoros, Tampico (en ocasiones iba al mar, pero jamás metí pata o mano en sus aguas. La mar me impone y como dice Voltaire, “engendra grandes pensamientos.” De lejos es más bella) y una sola vez estuve por medio día en Río Bravo. Eran buenos tiempos aquellos, si señor. Anduve de vago y ya luego de mis actividades, lo mismo en sus bares de poca monta, que en sus grandes restaurantes y plazas. Creo haberme enamorado de alguna buena mesera en Tampico. ¿Era inseguro?
 
Pues sí, lo mismo que Saltillo, Chihuahua, Zacatecas o San Luis Potosí. La normalidad de asaltos (días de mala suerte) que ahora… se extrañan. ¿Cuándo se jodió el país y sobre todo, tan bello Estado como Tamaulipas? La misma comunidad tamaulipeca lo dice: eso fue en el año 2006, cuando al entonces panista y Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, se le ocurrió lanzar “una guerra contra el narcotráfico o lucha contra el narco” (Manifiesto Público, tuitero de 2011 en Tamaulipas). La violencia ha escalado y no es apresurado decir lo siguiente: no hay gobierno, justicia y legalidad en Tamaulipas. La violencia lo ha rebasado y viene ganando, desgraciadamente. 
 
Ya no hay respeto ni tregua en Semana Santa. El día de mayor dolor, el viernes santo, el día del Vía Crucis de Jesucristo y su crucifixión en el Monte Calavera, fue un día más en la escalada de guerra. En varios puntos de ciudades tamaulipecas, hubo balaceras con saldo de muertos.
 
Ante este clima, tres Iglesias de Reynosa decidieron suspender la representación. Al compartir lo anterior, vía charla telefónica con mi compañero de plana, el científico Marcos Durán, este espetó lapidario: “El viacrucis es diario en este México, maestro Cedillo.” Tiene razón.
 
Días antes de Semana Santa, todo mundo alertaba sobre el clima de violencia e impunidad en Tamaulipas. En Nuevo Laredo y en fuego cruzado (domingo 25 de marzo), murieron por herida de bala una familia completa, Nellely Ruiz Martínez (25 años), Efraín Rojas Santos (25) y sus dos hijas de 6 y 4 años, Chelsea y Kenia. ¡Puf! 
 
ESQUINA-BAJAN
Dolor sin fin para la familia de esta pareja que iba en su auto. Quedaron en medio de un enfrentamiento entre la Marina y un grupo de delincuentes, presuntamente. Lo anterior deberán de aclararlo las autoridades. Si usted iba o va aún a Monterrey el día de hoy y sintoniza la radio neolonesa (ya nadie escucha radio), una y otra vez se escuchaban spots machacones donde se invitaba a no ir a Tamaulipas y que los regios se quedaran a disfrutar su ciudad, por el clima de inseguridad en ese Estado. “No te arriesgues”, decía la voz anónima. Nadie firmaba el anuncio. De idéntica manera, aquí Miguel Ángel Riquelme advirtió de ello. ¿Buenos Vecinos? Para nada.  
 
Lejos de ayudar o contribuir con alguna estrategia conjunta con el Gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, Nuevo León y Coahuila sólo trataban de ganar algún puñado de turistas. Como si los hermanos de Tamaulipas fuesen de otra galaxia que a nadie importan. Un usuario de una red social de plano publicó en su tierra: “Si el infierno está caliente, en Reynosa más.” Tierra de nadie, Tamaulipas es tierra de nadie. El asesinato de las dos niñas y su madre, fue tema internacional. La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) en voz de su Director, Juan Martín Pérez, dijo tajante: “La Redim exige que este caso sea atraído por la PGR y que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos realice una investigación detallada de esta masacre, evitando que sea llevado a tribunales militares que garantizan impunidad a sus efectivos.” 
 
Así está Tamaulipas hoy en día. Años que no voy. En honor a la verdad, ya tampoco se me antoja por todo lo anterior. No es cuestión que me alerten los anuncios de mala leche que programaron en Monterrey o la alerta del gobernador Riquelme aquí, sólo es cuestión de hojear la prensa diaria y uno toma sus decisiones en un segundo. Y usted también lo sabe, ya en varios puntos de Tamaulipas (Nuevo Laredo, Reynosa), ha sido tal el acoso y asesinato a compañeros de la prensa, que éstos han renunciado a escribir o reportar de este tema: narcotráfico y seguridad. En un somero balance y sólo hasta el año 2014, habían sido asesinados 27 tuiteros y bloggers por reportar bloqueos, enfrentamientos y tiroteos en la calle. Claro, sin reportar a qué bando del hampa pertenecían los agresores. Están muertos.
 
LETRAS MINÚSCULAS
El crimen organizado no descansó… ni en Semana Santa.