1

Jalo los hilos y encuentro colores sofistas que halan la imagen de la tetera de porcelana azul ante mis ojos. Humea y hay placer en esta imagen con movimiento.

2

Dicen que esa imagen no es bella porque bellos no son los cuerpos. ¿Romperé tu fotografía? Lo bello es la contemplación de la sabiduría.

3

Para , por fin, ser bella, me refugio en los cánones antiguos e intento convertir los años vividos en experiencias, en aciertos, en sensatez y en ese tal vez algo de prudencia que rara vez ejerzo. Lo más que logro es estudiar exhaustivamente las experiencias que he vivido.

4

Que el objeto no solo cause placer a los sentidos. Que la persona no solo cause placer a los sentidos. También que cause bien. Solo en esta alianza.

5

De la lista saca todo aquello que es útil. Elimínalo.

6

Apoyada sobre cuerpos bellos, avanzo un peldaño y encuentro alteros de virtudes y más escritos. En otro nivel veo brillar botellas de cristal con mediciones, telescopios y botes de arcilla. Trepo una rodilla y me impulso para ascender.

7

Diotima, que eros guíe mi ánima y así me lleve al encuentro de lo bello.

8

El ave canta en lo alto del techo; hoy no escucho un par de suaves trinos que provenían también de esa misma dirección. Los cenizos ardieron con el sol de la canícula. Intento salvarlos.