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Un cable sin recubrir provocó un "arco voltaico" que le provocó a Michel Guasque quemaduras en el 70% del cuerpo. La empresa asegura que no pagará los daños, hasta que no se demuestre su responsabilidad

El pasado 23 de junio, Michel Guasque Orozco celebraba haber concluido exitosamente sus estudios de bachillerato.

Estaba en una reunión de fin de curso con sus compañeros en un departamento ubicado en el tercer piso del inmueble ubicado en Gabriel Mancera número 1825, colonia Del Valle.

Decidió salir con su novia al balcón del departamento para fumar. Adentro, alguien convocó a un brindis. Michel alzó su brazo y un cable de luz que no estaba cubierto, le cambió la vida. De hecho, casi se la arrebató.

“A partir de donde terminaba el balcón, que era donde yo estaba recargado, el cable se encontraba a unos dos metros de distancia, o sea que era para mí humanamente imposible alcanzarlo, y se encontraba pelón, mal recubierto.

“Y yo alcé mi mano, la corriente activa quiso hacer tierra a través de mí y me disparó, en pocas palabras, me aventó. Se formó lo que se conoce científicamente como un arco voltaico. Eso fue ya lo que nos dijeron después los peritos electricistas porque esto incluso se notarió.

“(Sentí) Como un ataque de energía que recorrió todo mi cuerpo y yo simplemente sentí cómo yo me estaba quemando y ya me desmayé, y perdí la conciencia en cuanto estaba en llamas en el suelo perdí la conciencia”.

De inmediato fue trasladado al Hospital para Quemados del Instituto Nacional de Rehabilitación.

Su padre, Raúl Guasque, detalla las heridas que presentaba el joven de 19 años: “Con el 70% del cuerpo quemado, con quemaduras de tercero, cuarto y quinto grado, inflamado el cuerpo todo por dentro, corazón, hígado, intestinos.

“Entra en un estado de coma y está así como 15 días aproximadamente y con todo el cuerpo pelón, es como si metieran a un ser humano a un microondas, entonces gravemente herido, un accidente casi fatal, donde casi pierde la vida. Y fueron otros 45 días de estar en terapia intensiva, en un estado grave, casi todo el tiempo entubado”.

Durante los últimos cinco meses, los padres de Michel han estado mayormente preocupados por la salud de su hijo. Pero también porque se haga justicia y se repare el daño. Han gastado, hasta el momento, casi dos millones de pesos en toda la atención hospitalaria y la compra de piel.

Paralelamente, han demandado a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que se haga responsable de lo ocurrido, detalla el padre del joven.

“Más o menos como un millón 800 (pesos) aproximadamente nada más para este tipo de gastos. Incluso yo me tengo que endeudar con el hospital, firmarles pagarés y cosas de ese tipo. He agotado todos los esfuerzos por la vía judicial ante la PGR y nos citaron en una mesa de conciliación junto con los abogados de la CFE pero ellos nos dijeron que hasta que nosotros no comprobemos que ellos son culpables, ellos no pueden hacer nada.

“¿Quién es el que suministra la luz en toda la República, quiénes son los dueños de la luz si no son ellos? Si hubieran estado sus cables blindados, cerrados, tapados, cubiertos, el accidente no se hubiera producido”.

Pese a las severas lesiones que sufrió, Michel ve la vida con optimismo. En su cuenta de Facebook publicó este mensaje, el pasado 16 de noviembre:

“Valoren su vida, amigos míos, no se esperen a estar al borde de la muerte para darse cuenta de lo mucho que valen. Vivir en verdad vale la pena el sufrimiento y los sacrificios”.

Los médicos le han dicho a él y su familia que el proceso de rehabilitación aún es largo y que durará todavía un año y medio o dos años.

“Si tuvieran la oportunidad de hablar directamente con Jaime Francisco Hernández Martínez, director de CFE, ¿qué le dirían?”, se les pregunta.

“¿Qué se ahorraron o quién tomó la decisión de no hacer bien su trabajo y de no cubrir bien los cables? ¿Qué se ahorraron: 10 minutos de trabajo, 10 pesos en material, 5 centímetros de material? Porque dos, tres días después de que me accidenté, fueron y recubrieron el cable y no les tomó más de 15 minutos porque eso también está notariado.

“Y en un segundo lo perdí todo. A expensas de eso quiero saber ellos qué se ahorraron y por qué no me han hecho justicia o cómo se atreven a decir que no hay pruebas cuando la prueba más contundente es mi cuerpo”, responde Michel.

“Hablan de que es una empresa de clase mundial. Las palabras son muy bonitas pero en los hechos yo veo que hay impunidad, que es un monopolio, que están protegidos por ser federales”, concluye su padre.

#AristeguiNoticias pidió la versión a CFE. Durante varios días se prometió hacer llegar un documento con la postura de la empresa; sin embargo, hasta la fecha de publicación, no llegó.

Fuente: Aristeguinoticias