La reducción de la población de reos ha mitigado la sobrepoblación en las cárceles del País. /Cuartoscuro
Tras la implementación del nuevo sistema penal acusatorio, se redujo hasta en un 25% el número de reos en el País

En apenas cuatro años, la población penitenciaria ha caído hasta un 25% en el país.
Al cierre de 2014 había 255 mil 638 reos en prisiones locales y federales del país; sin embargo en 2019 el registro es de 198 mil 384 personas presas; 57 mil 254 presos menos.

Según un reportaje de Animal Político, el descenso en la población penitenciaria coincide con la entrada en vigor del nuevo sistema penal acusatorio que, entre otras cosas, eliminó el ingreso automático de personas a prisión preventiva dejando, esa medida solo para seis delitos. Sin embargo, hace dos meses se amplió el catálogo tras una nueva reforma al sistema penal.

Pese a la reducción de una cuarta parte de los presos en el País, hay un incremento en la incidencia delictiva, por ejemplo en homicidios.

Hay señalamientos de que existe una relación entre ambos factores. Por ejemplo, el exjefe de Gobierno y exprocurador Miguel Ángel Mancera sostiene que al estar menos en la cárcel hay más crimen.

Sin embargo, especialistas consultados por Animal Político aseguran que no existe una relación entre ambos fenómenos, pero señalan que la disminución de la sobrepoblación penitenciaria es un avance en derechos humanos en México.

A nivel estatal, en 27 de las 32 entidades federativas bajó el número de internos en los últimos cuatro años. Colima, Chiapas, Sinaloa, Baja California Sur y Nayarit son las entidades con el mayor porcentaje de decremento en su población penitenciaria, mientras que Ciudad de México es la entidad con la mayor cantidad de internos menos: casi 15 mil.

Punto de quiebre

 

Cifras oficiales del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS), a través de solicitudes de transparencia, muestra una curva de ascenso en la población penitenciaria que se extendió al menos ocho años, para luego dar paso a un punto de quiebre, a partir de cual inició un descenso acelerado en los últimos años.

Fue a partir de 2015 cuando la población penitenciaria comenzó a decrecer, y a un ritmo mucho más rápido que el de su crecimiento.

Ese año cerró con 247 mil 488 internos. En 2016 el registro fue de 217 mil 868; el año 2017 cerró con 204 mil 761 internos; en 2018 el registro fue de 197 mil 988, mientras que hasta abril de 2019 el balance se mantenía casi igual, con 198 mil 384 personas recluidas.

Menor sobrepoblación

Esto representa un descenso cercano a un 25% en la población penitenciaria. En números exactos: 57 mil 254 internos menos. Ello significa que la caída en el número de personas en las prisiones se revirtió en menos de la mitad del tiempo en el que creció. 

La caída de la población penitenciaria ha tenido un impacto significativo en el nivel de sobrepoblación en las cárceles, al menos en el promedio nacional.

En 2009 la cantidad de personas en prisión superaba en casi un 30% el total de lugares disponibles. Pero a partir del ya descrito punto de quiebre en 2015, el promedio nacional de sobrepoblación penitenciaria comenzó a descender ubicándose en 18% en ese año, y desplomándose a 3% al año siguiente.

 

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