Gracias por leerme y atender estas letras sabatinas señor lector. Agradezco su tiempo el cual me dispensa para leerme, se lo agradezco de corazón, palabra y pensamiento. Hasta este momento, hasta el día de hoy nos hemos reunido usted y yo en día sábado 131 veces. No poca cosa. Muchos lectores como usted el cual me favorece, dice incluso de una buena apreciación: la columna debería de mutar de “Contraesquina” a “Café Montaigne”. Agradezco la sugerencia. Por un tiempo, la mantendremos así como hemos estado abonando estas tertulias: lunes y jueves, temas políticos y sociales. Sábado, nuestra acostumbrada reunión donde enrollamos y desenrollamos, ensayamos pues, temas de todo tipo de caña y pelaje, y sin duda, más del lado del arte en general: pintura, literatura, cine, amores, música, historia, vida de escritores y artistas, amores pasajeros… es decir, allí donde bulle la vida misma.

Vamos iniciando año y renuevo mis votos en usted y su calidad de vida, vamos iniciando año y le pido favor: siga leyéndome. Y como no quiero perderlo como lector, me he preparado, me he seguido preparando arduamente para disfrutar de su compañía en esta tertulia. Y como no quiero dejarlo ir, le tengo el plan anual de este “Café Montaigne”. Ahí voy. Amén de seguir abonando a la vida de escritores, músicos, artistas en general; amén de explorar y comentar nuevos libros y discos, amén de enrollar y desenrollar temas como la contaminación, el ruido, los viajes, esa vieja novedad de las palabras, la soledad, el silencio y en fin, todo tema humano de lo cual nos hemos ocupado ya, le tengo dos temáticas las cuales aparecerán como sello recurrente los sábados: por un lado, este “Café Montaigne” se convertirá en un Café… erótico. O de plano, pornográfico. En el buen sentido. La pornografía no es mala, está satanizada, eso es todo. Más en un país como México, donde todo se sataniza y no se disfruta: la sexualidad, la pornografía, el voyerismo, el placer por el placer. Nos meteremos de lleno a rizar el rizo al explorar el sexo, harto sexo; el amor, los placeres de la carne.

Y dentro de esta arista o variante, amén de hablar de Henry Miller, Oscar Wilde, la vida matrimonial y sexual de Napoleón Bonaparte, John Milton, William Shakespeare, Edgar Allan Poe, Enrico Caruso, E.W. Emerson… Voy a escribir letras de mis andanzas en… bares y tables dances. Perdonadme lectores, pero casi este “Café Montaigne” se convertirá en una buena casa de citas. No se me asuste, lo haré  (lo intentaré) con la altura de la buena prosa la cual estuve cultivando todo el año pasado para acometer este proyecto. Lo voy a decir en tres patadas: la historia está llena de casos harto documentados donde grandes personajes han logrado sus conquistas (inventos, batallas, novelas, poemas, bastiones) anclando su tirada de naipes en la influencia y motivo de la mujer amada a su lado. No pocas veces no amor, sino impulso y motivación sexual. Lo voy a probar.

ESQUINA-BAJAN

Amén de lo anterior, repito, voy a estar publicando mis andanzas (crónicas) en lugares donde hierve la sangre, eso llamados antros, bares o de plano, tables dance. Entre la estampa, la crónica y el cuento corto, dejaré testimonio de ello. No puedo sustraerme a mi entorno (dijo José Ortega y Gasset: el hombre es él y sus circunstancias). Así como en su momento Carlos Fuentes no pudo evitar escribir sobre uno de los primeros y más renombrados tables dance en México, específicamente en Acapulco, el mítico “Tabares y las ostras.” Ese texto forma parte de su colección de cuentos de “El naranjo.” Y claro, aquí dejó para la eternidad el eslogan de “El Tabares…”, “Lo puede ver, lo puede hasta oler, pero no lo puede tocar…” Sobra decirlo, conocí este lugar muy joven. Ya luego he vuelto cinco ocasiones. Y usted también lo sabe, como Acapulco es zona de guerra (como todo el país), este lugar ha sido incendiado no menos de tres veces. Puf.

Y junto con pegado en este tipo de textos, le estaré contando de mi relación con la güera y flaca de Asia Jazmín, bailarina de un table dance regio. Cuando he abonado letras al respecto, hartos lectores me piden siga con este tipo de aventuras y dilemas existenciales. ¿Es para presumir? No, es la vida misma y lo voy aderezar con lo poco lo cual tengo a la mano: libros, música, cine, vinos, comida, calle, viajes. También es lo siguiente: Asia Jazmín me pidió un libro. Un día así me lo soltó: “Jesús ¿y si escribes un libro sobre mí?” Me lo dijo así. Como quien no rompe un plato. Luego agregó, “¿o no te motivo para ello?” Todo, mientras mi mano derecha reposaba aprisionada entre sus muslos redondos, nevados y sudorosos… los apretó aún más (sabe de mi predilección de ello. Enseguida palidezco y no, no puedo sacar la mano de ese par de columnas lechosas y rotundas…) y sentenció: “escribe una novela de nuestra relación, anda.” La estoy escribiendo. Le voy a mostrar fragmentos.

Lado B. ¿Todos somos una alma de Dios? ¿Hay seres humanos ejemplares, tan buenos, tan bondadosos, tan nobles, tan enteros, los cuales se conducen en la vida sin yerro, sin mácula alguna? ¿Hay seres humanos los cuales no tienen un Lado B, un lado oscuro, una mitad siniestra? ¿La Madre Teresa de Calcuta –nunca fue madre, pues, desde aquí iniciamos mal– era toda buena y ejemplar? ¿El poco “arte” el cual dejó Frida Kahlo es realmente arte o es simplemente pintura para liberar el dolor, algo patológico lo cual se ha elevado a rango de arte por la mercadotecnia? ¿Y Albert Einstein era todo un genio sin mácula? ¿Y su terrible relación con otros científicos? Y…

LETRAS MINÚSCULAS

Léame los sábados. Quédese conmigo. Habrá erotismo y aparecerá el Lado B, la mitad oscura y siniestra de los famosos… así sea.