La obra propone al visitante ingresar en una monumental caja de empaque de obras de arte, que se fractura en 171 piezas

CIUDAD DE MÉXICO.- La transformación de uno de los espacios de la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) en un contenedor de 9.5 por ocho por 3.5 metros, una especie de caja de embalaje, obra a la que se le otorgó el nombre de “Yo transporto”, es la propuesta artística de Giandomenico Tonatiuh (G. T.) Pellizzi, inaugurada esta noche en ese espacio cultural.

La obra propone al visitante ingresar en una monumental caja de empaque de obras de arte, que se fractura en 171 piezas, y se percibe como un área privada que resguarda el valor social y cultural de una obra de arte.

Taiyana Pimentel, directora de la SAPS, expresó su beneplácito y señaló que la caja está fabricada con madera, polines, triplay, recubrimientos de interiores en ethafoam (espuma de polietileno) y un proceso de fumigación aplicado en traslados internacionales, todo esto como cánones necesarios para transportar arte en Occidente.

Refirió que la obra del artista oriundo de Tlayacapan, Morelos, genera un diálogo con la obra de David Alfaro Siqueiros, ya que el muralista mexicano percibía su arte como algo que se pudiera llevar a otros públicos y que además fuera accesible.

Ahí se puede mirar una maqueta que es la misma caja de embalaje, en tamaño pequeño, así como cada una de las 171 piezas de madera y polietileno con las que fue construido.

De acuerdo con Giandomenico Pellizzi, su propuesta invita al público a entrar a una especie de “espacio privado” que habitan los objetos artísticos.

“El público podrá sentir que está entrando al interior de una caja de embalaje”, indicó el artista nacido en 1978 con ascendencia estadunidense y con estudios de filosofía, arquitectura y arte en Maryland y Nueva York.

“Es como el espacio privado de los mismos objetos cuando no están a la vista de los visitantes; el medio que los enlaza entre varias instituciones en nuestro mundo globalizado en esta red de circulación y movimiento. Lo que le da valor a los mismos objetos es ser vistos y que transiten”, afirmó Pellizzi.

Recordó que para la monumental obra, se hizo el cálculo de la producción de toda la exhibición, así como el costo operativo del museo durante el periodo de duración de la muestra.

Sumamos todo eso y lo repartimos entre los 171 fragmentos que conforman la instalación. Entonces coleccionistas y benefactores del museo pueden apoyar y participar en la exposición al financiar un fragmento que después se llevarán, convirtiéndose así en cómplices del proyecto.

De manera paralela y como es costumbre, la fachada de la Sala de Arte Público Siqueiros inauguró una intervención del artista Daniel Aguilar Ruvalcaba.

Se trata de “Problemas del realismo neoliberal en la pintura mexicana. Nuevo muralismo mexicano”, una reproducción de un billete de cien pesos conmemorativa del bicentenario, el cual tiene un fragmento de una obra de Siqueiros llamada Del porfirismo a la Revolución, la cual está ubicada en el Castillo de Chapultepec.

“Lo que me interesó de este billete es que mucha de la práctica de los muralistas estaba comprometida con el marxismo y la Unión Soviética; seguían el realismo socialista y, entonces, al insertar un fragmento de la obra de Siqueiros en un billete, ese sentido socialista de la lucha de la clase obrera se vacía y sucede otra cosa con el neoliberalismo.

“Me gustó que el título fuera más grande que la pieza, para hacerla más pomposa, pero en sí la idea es muy sencilla: la reproducción de un billete, que implica el proceso de falsificación tanto de un mural como de un billete”, expresó Tonatiuh Pellizzi.