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Desde hace más de 10 años, Anita Singleton caminaba varias horas para llegar a la tienda; un día, un policía le dio un aventón y contó su historia en Facebook, así le consiguió un auto nuevo

Anita Singleton, de 52 años, caminaba más de 9 kilómetros, en casi tres horas, para llegar a su trabajo como cajera en un Walmart, en la ciudad de Slidell, en Luisiana, Estados Unidos.

Un día, un policía de la ciudad la vio y le ofreció llevarla en la patrulla hasta la tienda.

El oficial Bradley Peck quedó tan conmovido por la historia de la mujer, que la narró en Facebook, donde rápidamente fue compartida por decenas de personas.

En su post, Bradley Peck narró que la madrugada del lunes 20 de mayo vio a una mujer caminando sola por una carretera peligrosa; se trataba de Anita, quien ya llevaba puesto su uniforme de cajera de Walmart.

El oficial creyó que la tienda a donde iba Anita estaba cerca y al enterarse que estaba tan lejos, decidió darle un aventón.

"Hablamos todo el camino sobre las lecciones de vida, de nuestro señor Jesucristo y bromeamos sobre otras cosas. Supe que ella tiene 52 años y tenía tanta energía como mi hija de dos años.

'Doy gracias a Dios todos los días cuando pongo mi llave en la puerta', me dijo. 'Así que tengo que seguir yendo al trabajo sin importar qué'", contó Peck. Anita, narró, salía de su casa a las 4:30 de la madrugada para llegar puntual a las 7:00 horas.

"Ese breve momento en que pasé un tiempo con ella hizo que mi día fuera mucho mejor. No creo que ella sepa cuánta esperanza me dio y la valiosa lección de vida que me enseñó", escribió el policía.

La historia de Anita llegó a Matt Bowers, un concesionario de autos quien sorprendió a la mujer regalándole un automóvil nuevo.

"Bueno, lógicamente, soy un vendedor de autos, y tomé la decisión de que lo correcto para la comunidad era regalarle un carro a Anita Singleton", dijo Bowers a un periódico local.

El miércoles, Singleton llegó en una patrulla a la tienda de automóviles todavía con su chaleco de Walmart.

Anita apenas podía creerlo cuando descubrió por qué estaba allí: "¿De verdad?" Preguntó asombrada. "¡Oh, muchas gracias!", expresó la mujer.