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La calificadora tendrá que observar cómo se desenvuelve la economía ante las políticas impredecibles del gobierno mexicano

Continúa corriendo el tiempo para que México disipe las preocupaciones que llevaron a Moody’s a colocar la calificación soberana a uno de tres pasos de sufrir un recorte, y la agencia sigue sin ver un cambio sustantivo.

Analistas de la calificadora advirtieron que “el contraste que presenta México entre su posición conservadora en la política fiscal y su retórica populista, seguirá siendo el punto de observación para el año entrante sobre el futuro de su calificación soberana”.

Como se recordará, Moody’s es la agencia que tiene a México con la más alta calificación crediticia, de “A3”, esto es cuatro escalones arriba del grado de inversión. Sin embargo, el 5 de junio, en la antesala de conocerse el Plan de Negocios de Pemex, cambió a Negativa la perspectiva Estable de calificación soberana, con lo que indicó a los inversionistas que había una de tres posibilidades de un recorte en la nota.

Tal como lo ha explicado el analista de la agencia, Jaime Reusche, una perspectiva Negativa abre un plazo de 12 a 18 meses para que la firma evalúe la evolución de las preocupaciones que le llevaron a cambiar su observación, y al paso de este tiempo, podrían pronunciarse por regresar a Estable la perspectiva, o confirmar una acción de calificación que conduciría a un recorte.

Este lunes 11 de noviembre, a cinco meses de aquel cambio en la perspectiva, analistas de la agencia divulgaron un análisis sobre perspectivas para los soberanos rumbo al 2020.

En el análisis, titulado “Panorama económico 2020 es tan negativo como el impredecible ambiente de políticas disruptivas que exacerban los riesgos crediticios”, destaca que México sigue siendo uno de los dos focos rojos en América Latina que ameritan monitoreo el año entrante, junto con Argentina.

Políticas impredecibles

En el análisis explican que “ante las crecientes políticas impredecibles del gobierno mexicano y la también creciente dependencia de Pemex sobre las finanzas públicas”, la agencia tendrá que mantenerse observante de cómo se desenvuelve la dirección de la economía el próximo año.

Estas dos premisas fueron los principales argumentos de la agencia en junio, cuando decidió cambiar a Negativa la perspectiva sobre la calificación “A3”, que ha sido la más alta alcanzada por México, desde el 2013.

En el análisis de esta semana, el primero con miras al año entrante, los analistas de la agencia destacan que “el cambio en la dirección política de la administración actual de México se mantendrá” si ha tenido impacto crediticio en la nota.

Cabe mencionar que éste es el primer pronunciamiento de los analistas de la agencia tras haberse aprobado la ley de ingresos para el 2020, en la que mantuvieron sin cambio los supuestos de crecimiento económico, ingresos tributarios, de petróleo y objetivo fiscal.

Perspectiva global

La agencia modificó su perspectiva global de calificación soberana para el 2020 a “Negativo” desde “Estable”, al apuntar a un escenario político impredecible que desacelerará el crecimiento e incrementará los riesgos económicos o turbulencias financieras.

Moody’s, que ya lanzó advertencias de recortes en la nota para Reino Unido, Sudáfrica, India y México, dijo que había tres factores principales que sustentan su decisión.

La incertidumbre geopolítica y la guerra comercial entre Estados Unidos y China debilitarán a las economías abiertas y exportadoras de materias primas, estimó la agencia.

La atmósfera cada vez más compleja también podría dañar las instituciones nacionales y globales, que junto con un crecimiento menor, eleva la probabilidad de que surjan crisis, pero disminuye la capacidad para afrontarlas.