Resulta importante resaltar que la transparencia es un primer e indispensable paso en la ruta hacia el establecimiento de un mecanismo eficaz de combate a la corrupción

La congruencia, lo sabemos muy bien los electores, no es una característica relevante entre quienes integran nuestra clase política. Por ello, aunque no pierden oportunidad de “exigir” a sus oponentes que adopten posiciones, o tomen decisiones, en torno a este o aquel tema, a la hora que les toca predicar con el ejemplo nada más no se les ve la proactividad.

El comentario viene al caso a propósito del reporte que publicamos en esta edición, relativo al hecho de que, habiendo ya arrancado el período de campañas para la renovación del Poder Legislativo local, apenas tres, ¡de 178!, aspirantes a diputados locales han transparentado su información en la plataforma “candidato transparente”.

Como se sabe, no es esta la primera ocasión en la cual se invita a quienes aspiran a un cargo de elección popular en Coahuila a que suban a dicha plataforma su “3 de 3”, es decir, sus declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses.

Vale la pena recordar que se trata de información que es obligatorio entregar a la autoridad electoral para acceder al registro de una candidatura, razón por la cual no se trata de ninguna “carga extra” para quienes se encuentran en el proceso de solicitar el voto de los ciudadanos.

Tampoco se trata de una tarea “compleja”, que requiera el empleo de sofisticados recursos tecnológicos o implique dedicarle varias horas para poner dicha información a disposición del público. Se trata de una actividad sumamente simple que puede concretarse en unos cuantos minutos.

Y conviene recordar lo anterior para insistir en algo que se ha dicho en los procesos electorales anteriores, en los que la citada plataforma ha sido activada con resultados similares: el compromiso con la transparencia por parte de quienes aspiran a representarnos es absolutamente inexistente.

Y si no son capaces ni siquiera de poner a disposición de sus potenciales votantes información que ya entregaron a las autoridades electorales, ¿qué compromiso con el combate a la corrupción y la impunidad podemos esperar de su parte una vez que arriben al poder?

Se trata de una situación decepcionante, por decir lo menos. Y lo es porque evidencia lo mucho que aún nos falta por recorrer para arribar a un estado en el cual podamos considerar que la transparencia se ha convertido en un elemento relevante de la vida pública.

Resulta importante resaltar aquí que la transparencia es un primer e indispensable paso en la ruta hacia el establecimiento de un mecanismo eficaz de combate a la corrupción y de reducción de los amplios espacios que hoy existen para la impunidad.

No faltarán las y los candidatos que digan, en las próximas horas, que “estuvieron ocupados” en otras cosas, pero que subirán la información “en la primera oportunidad”. Habrá que esperarles, desde luego, pero la primera impresión que ya causaron seguirá siendo decepcionante.