“A los amigos justicia y gracia. A los enemigos la justicia a secas”. Se atribuye a Benito Juárez esta frase que expresa con claridad el perverso orígen fuertemente politizado del aparato de justicia en México.

Alejandro Guiérrez, “La Coneja”, el hombre más cercano a Manlio Fabio Beltrones, fue detenido en Saltillo y trasladado a Chihuahua para responder por la presunta comisión de delitos que incluyen el desvio de fondos públicos del gobierno chihuahuense, a las campañas del PRI. Como la enorme mayoria de los gastos estatales y municipales, tales recursos salieron de las arcas federales. 

Como parte de una investigación, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, gobernada por el panista Javier Corral, solicitó su captura a la Policía Federal dependiente de la Secretaría de Gobernación que encabeza Miguel Ángel Osorio Chong. Ignoro en qué grado se involucró el Gobierno de Coahuila, en todo caso dejó hacer y dejó pasar.

Importante enfatizar en la importancia del principio de presunción de inocencia: todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Persistir en el error de “litigar en los medios” sabiendo que éstos sólo buscan vender notas, nos condena a una sociedad que no sanciona delincuentes. Peor aun, a una sociedad en la que el simple testimonio puede confinar tras las rejas a cualquier adversario, como de hecho sucede ya en México. Tales abusos fortalecen el autoritarismo de quienes tienen la sarten por el mango. De ahí la excesiva fabricación de cupables que tenemos en México.

Haré un apunte jurídico y uno politico, al respecto. Primero el jurídico. Alejandro Gutiérrez fue vinculado a proceso. Es decir, tras su detención se efectuó una primera audiencia para determinar si existen elementos suficientes, para que el acusado sea vinculado a proceso. Esto no significa que sea culpable, indica sólo que hay indicios y que el caso amerita un juicio en el que las partes alegen ante el juez, lo que les convenga.

El juicio puede llevarse en libertad, como sucede en gran parte del mundo. No porque se le declare inocente; sino porque tiene derecho a llevar su juicio en libertad. Es injusto que una persona esté en prisión si al final del juicio resulta que es inocente. Ademas resulta harto oneroso para los contribuyentes. En esto radica una de las mayores confusiones ante el nuevo sistema de justicia penal. El juicio en libertad no significa inocencia, eso se definirá cuando se de el fallo.

En ocasiones, la alta e inminente peligrosidad del sujeto, induce al juez a decidir que su juicio se lleve desde la prisión. Existen otros casos de acusados que viven en libertad el desarrollo de su proceso, como Rodrigo Medina y Margarita Arellanes en Nuevo León. También existen casos de quienes viven su juicio en prisión, debido a que su libertad implica un grave riesgo para la sociedad, pero esto deberia ser la excepción a la regla. Inexplicablemente, en el caso de Alejandro Gutiérrez se decidió por lo segundo. Supongo que el juez disponía de elementos más sustanciosos que los señalados por la prensa, que se reducen al testimonio de un funcionario público de Chihuahua.

De resultar ciertos los cargos de que se le acusa, importa recordar que Alejandro Gutiérrez no era funcionario publico. Acusar de desvío de recursos a quien no es ni fue funcionario de la Secretaría de Hacienda, es un tanto absurdo. Cuando mucho se le podría consider testigo o actor secundario. Muchos quedan impunes por esta clase de acusaciones pobres y mal fundamentadas, por eso salen por la puerta grande y la sociedad consolida su decepción.

El apunte político es sencillo. Sobran los ejemplos, especialmente cuando la autoridad que requiere no tiene jurisdicción sobre el territorio donde se encuentra el acusado. Por eso Jorge Torres vive su refugio político en Coahuila. La rápida actuación de los agentes, la inusitada eficiencia y colaboración entre el gobierno de Javier Corral y el Gobierno federal para capturar al hombre más cercano del expresidente del CEN del PRI, por un asunto de la SHCP de Luis Videgaray, primero y más tarde del hoy candidato presidencial José Antonio Meade, resulta cuando menos, sorprendente. Ahora resulta que en pleno arranque electoral, el PRI Gobierno decide limpiar la casa. Ajá. Demasiado bonito para ser verdad, especialmente inverosímil cuando sobreabunda la impunidad.

El eje de esta novela es el Secretario de Gobernación. Sin el visto bueno de Osorio Chong, Alejandro Gutiérrez no estaría en prision. ¿Se informo a Peña Nieto? El PRI-Gobierno se encuentre en guerra civil, entre quienes quieren seguir en el poder presidencial y los que perdieron la contienda interna y ahora parecen pelear por encabezar al PRI opositor en el Congreso de un Gobierno sin mayoria parlamentaria. Nadie como Beltrones conoce la importancia de ese papel: es una vicepresidencia de facto.

Todo hace suponer que “La Coneja” Gutiérrez quedó en medio de esa carambola china, armada desde Bucareli hasta Chihuahua, pasando por el Frente y beneficiando a Morena. El único que no gana este round, es el PRI. Precisamente de donde vienen todos los misiles.

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