Arte resiliente, repetición de beneficios y proyectos privados.
Estimada Ana Sofía, 
te extiendo un cordial saludo y aprovecho para externarte de manera pública algunas preocupaciones que en torno a la administración de la cultura de nuestro estado quiero compartirte.
 Elijo este canal y este formato, ya que como creador, profesor universitario y periodista -es decir, como actor intelectual activo de nuestra dinámica social- creo que mis inquietudes son compartidas por gran parte de la comunidad artística

Aún recuerdo la primera vez de las tres o cuatro veces que he podido saludarte personalmente, 
cuando como presentador del libro “La prueba del ácido” de Élmer Mendoza, en el Museo de la Revolución, participé con un breve texto sobre el género policiaco y una entrevista en vivo con el autor sinaloense ¿Sería 2011, 2012? No lo recuerdo claramente... Lo que sí recuerdo es que era el inicio de tu primer periodo al frente de la SEC, que también estaba en paso de dejar de ser Icocult para elevarse a rango de Secretaría. Déjame contarte que la llegada a este cargo de una persona joven como tú -como nosotros- en quien se distinguía un trato cordial, energía y buenas intenciones, supuso para todos una esperanza de renovación y cambio. Luego de grises administraciones como la de Rosa del Tepeyac o la prepotencia autocrática de personajes como Armando Guerra, todos esperábamos una forma de operar diferente. Traías un nuevo equipo, caras nuevas, ideas, espacios diferentes, vinculación. Ha pasado casi una década desde entonces, y a pesar de que ha habido acciones, proyectos y logros innegables, yo no sé que pasó en el camino, si la exigencia mutó en desinterés o desgaste. No se tampoco si las problemáticas, asuntos y necesidades irresueltas en tu segundo periodo obedecen a que ni siquiera ustedes mismos tenían la certeza de repetir como administración, luego de las reñidas elecciones para gobernador. No sé, estoy suponiendo. Porque lo evidente es que la presente administración desde hace tiempo parece operar de manera coyuntural, emergente, accidentada: sin un plan previo.


Concurso de artesanía y pagos pendientes, reclamo de los artistas.

Hago un desglose. Licenciada García Camil: la comunidad artística de todo Coahuila vive una situación desesperada. Vamos a cumplir ya tres años sin la emisión del Programa de Estímulos al Desarrollo Artístico de Coahuila (PECDA) sin que haya una razón ni explicación oficial de su parte. ¿Sabe acaso que en este entorno complejo, estas becas de seis mil pesos mensuales suponían muchas veces la subsistencia para decenas o centenares de creadores?
Como todos lo sabemos, el remate a esta situación vino con el cambio de gobierno federal, la crisis económica y ahora, la pandemia. El escenario es más que crítico. Sabemos también que aquí entran en juego factores extra artísticos, como el abierto enfrentamiento entre el gobierno de Coahuila y la entidad federal; que muchos de estos recursos se han retrasado o forman parte de un estira y afloja, de formas de presión política. Eso nos queda claro ¿Pero qué otras caminos de gestión, negociación y administración podrían intentarse para que estos recursos fluyan y lleguen a donde tengan qué llegar, es decir, a los artistas en un contexto de radical crisis económica?
Dos ejemplos: si no lo sabes, déjame compartirte algo: el ejemplo insuperable -insuperable en su desastrado manejo- es el de la convocatoria Arte Resiliente. Gran parte de la comunidad artística se siente decepcionada, molesta y agraviada con la falta de transparencia, discrecionalidad y opacidad en la forma en qué han sido dispuestos los criterios para elegir los proyectos beneficiados.
Tu director de programas federales, José Luis Rodríguez Sena, no ha tenido el gesto institucional de clarificar quiénes fueron los jurados y los criterios para beneficiar a ciertos artistas por encima de otros. Los artistas y trabajadores de la cultura están muy molestos con él. Y la falta de claridad en una plataforma que se proponía como un importante paliativo a la crisis de toda la comunidad artístic,a ha resultado para todos nosotros un fiasco más. ¿Por qué, por ejemplo, beneficiar a creadores o proyectos que ya han sido recientemente beneficiados mediante fondos federales? ¿Sabes que proyectos o autores como el de Mabel Garza o el de Sylvia Georgina Estrada recientemente fueron apoyados con recursos de FONCA, también en su modalidad de co inversión? ¿Para qué apoyar proyectos de negocios privados como el bar el Cerdo de Babel? ¿Sabes que entre las beneficiarias de la convocatoria hay una autora que cobra sueldo a nivel de mando medio en la Red Estatal de Radio de Coahuila? ¿Que no se trataba, principalmente, de apoyar a los artistas con mérito, pero sobre todo con necesidad?
Si los propios autores desistieron del criterio o la decencia de abstenerse en la duplicación de beneficios, desplazando proyectos más urgentes ¿Qué mecanismos de los programas y convocatorias que tu institución coordina podrían impedir esto? ¿Sí sabes que algunos de los beneficiarios de este apoyo gozan ya de alguna beca como jóvenes creadores o como miembros del SNC? ¿No contraviene esto la legislación y los propósitos de una convocatoria como Arte Resiliente?
¿Te confieso algo? Me choca esa palabra: resiliencia. Me parece que implícitamente nos invita más que a resistir, a aguantar. Y la comunidad artística de Coahuila está harta de aguantar.

Repetidos señalamientos en prensa sobre un posible conflicto de interés.

Porque claro, en Arte Resiliente fueron seleccionados proyectos de gran valor, pertinencia y comprobadas trayectorias y talentos. Pero también, en muchísimos casos, repeticiones, sesgos, méritos injustificados y sospecha, mucha sospecha. Es obvio, el ocultamiento de las reglas y criterios claros y el anonimato del jurado abona a la sospecha. Comunícale por favor a José Luis que la imparcialidad del proyecto que él coordinó, y por lo tanto la credibilidad de tu administración, ha quedado en entredicho.
No exagero: estamos sin PECDA, con el más grande proyecto de apoyos manchado por un proceso opaco y discrecional, y ahora, la puntilla: el concurso de Artesanías. Otra vez la opacidad, una selección en lo oscurito, aplazamientos, y nadie sale a decir nada. La actitud de Pancho Cázares, tu director de Culturas populares, es la misma que la de Rodríguez Sena, de un absoluto desinterés y desatención para con la comunidad artística que dicen representar y para la que se supone que trabajan.
Finalmente, el asunto mayor de este mensaje: la falta y el escandaloso retraso de pagos.
A los autores que realizaron obra, promoción, vídeos en la primera convocatoria de cultura en línea -otra vez- aunque el programa fue planteado como una respuesta emergente al terrible escenario de la pandemia que dejara desprotegido al gremio, siguen sin ver cumplidos sus pagos, desde hace tres, cuatro meses, o más. Un programa que ha constituido la columna vertebral de la oferta cultural de la Secretaría. Hay casos de creadores a los que se les deben actividades de hace más de un año. Habrá quién dirá que utilizo esta tribuna para venir a cobrar un adeudo: no.
La Secretaría de Cultura no me debe ni un peso. Desde hace mucho tiempo desistí de colaborar en cualquier actividad vinculada a ella, para sustraerme voluntariamente de ese calvario burocrático y de esa larga espera.
Sofía, hay un terrible desgaste. Tus mandos medios están recibiendo las andanadas, los reclamos, la exigencia. Llamadas, insultos, desesperación. Ha habido muchas versiones: que si la Federación, que si Higinio González, en la Secretaría de Educación, no le apura con las firmas… y mientras, los creadores sucumben. Repito ¿Qué se puede hacer? ¿Qué puedes hacer tú? ¿Qué otras formas de gestión pueden intentarse? Porque desde acá parece que a la SEC no le interesa hacer nada.
No todos los creadores tienen la suerte de cobrar los 30 o 40 mil pesos mensuales de los asesores honorarios o mandos medios de la SEC y que nadie sabe realmente qué hacen: Claudia de los Santos, Nanis Chapa, Lilia Rabiela, Pancho Cázares, José Luis Rodríguez…
¿Pero sabes qué es lo más terrible? Y con esto ya termino. No se si estás enterada, por si no, es necesario que te lo haga saber: lo que más molesta a la gran comunidad de creadores, artistas, gestores, ejecutantes y trabajadores del arte depauperados, desesperados, es que mientras ellos agonizan en la espera (tres o cuatro meses para cobrar dos mil pesos) o viendo cómo la mayoría del beneficio de las convocatorias supuestamente destinadas a apoyarlos se quedan siempre con “los mismos”; mientras ellos padecen el suplicio de la necesidad y la espera, una burocracia cultural parasitaria satisfecha de sí misma hace alarde de su posición: como tu secretario administrativo Jonathan Sandoval, haciendo alarde de su tren de vida, sus negocios privados, sus viajes, y los reiterados señalamientos en prensa de los evidentes conflictos de interés como funcionario de la administración pública. ¿Se puede ser administrador y proveedor? ¿Sabes que de comprobarse un mal proceder de un subalterno tuyo, se compromete toda tu administración?
Me despido de ti con un saludo y un deseo: que aún haya en ti la inteligencia, el interés y el criterio para dar un golpe de timón que trascienda y resuelva estos urgentes asuntos.
Tu administración aún está a tiempo de pasar a la historia no como la burocracia dorada y trivial que en un contexto de crisis se limitó a cuidar su imagen y los intereses de sus allegados, sino el de una verdaderamente preocupada por el arte y la cultura encarnada en las personas dedicadas a ella. alejandroperezcervantes@hotmail.com 
Twitter: @perezcervantes7

Alejandro Pérez Cervantes

Alejandro Pérez Cervantes

Es periodista cultural y escritor. Doctor en Arte y Teoría Crítica y Maestro en diseño editorial por la Universidad de Monterrey. Es Colaborador de medios como Día Siete, Sin embargo, Replicante, La Jornada, Nexos, Literal y Relatos e historias. Premio Nacional de Cuento Julio Torri 2007 con Murania, autor del libro de textos periodísticos El muro y la grieta y el libro de ensayos sobre fotografía Los estatutos de la mirada. Profesor Investigador en la Universidad Autónoma de Coahuila y coordinador de estudios literarios en la Universidad Iberoamericana Campus Saltillo, ha sido curador de proyectos sobre fotografía documental. Su novela Lengua de plata, de próxima aparición, fue finalista del Premio Internacional de Novela Lipp en el año 2017.