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Los equipos de rescate no pudieron rescatar a las 97 ballenas piloto y tres delfines que quedaron varados desde el domingo pasado, en las remotas islas Chatham

En Nueva Zelanda, el Departamento de Conservación confirmó la muerte de casi cien ballenas pilotos que quedaron varadas el fin de semana en las remotas islas Chatham, situadas a unos 800 kilómetros de costa sureste de Nueva Zelanda.

Debido a las dificultades para acceder a la playa West, donde quedaron varadas 97 ballenas piloto y tres delfines, los equipos de rescate no pudieron llegar a tiempo para intentar salvarles la vida.

“Sólo 26 de las ballenas estaban vivas en ese momento. La mayoría de ellas parecían muy cansadas y por ello fueron sacrificadas”, explicó la guardaparques gubernamental Jemma Welsh, al agregar que se temía que estos animales iban a ser víctimas de los tiburones blancos que podrían haber sido atraídos por el incidente.

Entre las ballenas piloto ("Globicephala melas") que fueron sacrificadas también se cuentan a otras dos que se quedaron varadas el lunes.

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Durante el operativo, representantes maorís realizaron el domingo una ceremonia tradicional para rendir homenaje a los espíritus de las ballenas, cuyos cadáveres se dejarán en la playa para que se descompongan de forma natural.

Estos hechos son comunes en las Islas Chatham, donde en 1918 ocurrió el mayor varamiento registrado cuando unas mil ballenas piloto quedaron atrapadas en ese remoto lugar.

Los científicos aún no han podido explicar por qué en ocasiones las ballenas se desvían de sus rutas y se quedan varadas en aguas de poca profundidad, aunque se baraja la posibilidad de que se extravíen atraídas por contaminación de ruido o guiadas por un cabeza de grupo desorientado.